2 de noviembre de
2004
Conmemoración de
los Fieles Difuntos
1. Pautas de oración
(Ma. José Herrero)
Hoy es un día muy apropiado para hablar de los consejos evangélicos porque los consejos son para despertar a los muertos. Hoy es un día para despertarnos, pues cada uno podría reconocerse un poco muerto.
Hay muchas facetas de las cuales se puede hablar cuando se hablad el tema de la consagración y de los consejos evangélicos. Hoy me quiero centrarme en el punto concreto de que los consejos evangélicos nos dan la capacidad de construir el reino de Dios. Para mí éste es el punto central. Dios a los de la vida consagrada, a todos nosotros, nos ha apasionado por un proyecto de transformación real de nuestra sociedad y de nuestros ambientes. Yo si n fuera por esto no hubiera dejado nada. A mí Dios me entusiasmó, me habló de una transformación de realidad, pues en nuestro caso, cada congregación [lo realiza] a través de sus medios propios. Dios puso en nosotros una semilla de inquietud de rebeldía y de inconformismo: No queremos que las cosas sigan igual, no queremos que la vida continúe sin más. Queremos cambiar nuestros ambientes, nuestra realidad, nuestros problemas; queremos ofrecer un futuro al hombre de hoy, de todos los continentes. Nos duele la situación de nuestro pueblo, de nuestra gente. A mí me duele la situación de África, pero me duele también la falta de sentido y la falta de esperanza de Europa. Dios ha querido [hacer de] la vida consagrada un signo de trasformación, que seamos signos de transformación. Y yo siempre digo que no es que a mí me mí me guste ser pobre, casta ni obediente. Yo creo que con todos los años que llevo en la vocación, no me he acostumbrado a esto. Es que uno no se acostumbra a estas cosas. Ni es porque nos guste ni es porque nos agrade dejar la familia. En mi caso por ejemplo, yo soy hija única. Si ayer Rosa nos contaba que dejar su familia fue una tragedia, lo mío no os cuento.
Realmente para ellos fue el sacrifico de su vida. Dieron todo lo que tenían para vivir. Se dice pronto esto, eh, pero hay muchas lágrimas derramadas por dentro. Lo mío fue espectacular y único en su género. Yo siempre pienso que Dios a Abrahán le ahorró la inmolación del hijo único, pero en este caso, a mis padres no les ahorró nada. Beber la copa hasta el fondo, y la bebí yo, el cáliz amargo hasta el fondo. Fijaos que yo decía: pobres padres míos nunca tendrán nietos.
Cuando Dios te entusiasma por un proyecto lo sigues por coherencia. La coherencia de Jesús atrae. A grandes males grandes remedios. Si Jesús ha dado la vida por nosotros y nos ha llamado para una trasformación real de ntros ambientes es porque ha visto que es la solución real y más radical para los males de la humanidad.
Yo he experimentado toda mi vida que cuando tú te entregas a Dios de corazón y con radicalidad, Dios no abandona a los tuyos. Dios cuidad a los tuyos mejor que lo harías tú mismo. A grandes males grandes remedios. Este ha sido siempre mi divisa. El pecado ha roto el equilibrio de la creación. Recomponer esta situación exige dar la vida. Jesus lo hizo y me invita a hacer lo mismo.
El mal está en el corazón del hombre. Es una fuerza que nos paraliza para actuar, para caminar, simbólicamente representado en Mc 2, el paralítico: levántate porque tú eres el protagonista de tu historia pero antes le había dicho tus pecados te son perdonados. Vamos a una trasformación desde dentro, es una transformación lenta que inicia en el corazón convertido por la palabra de Dios. el hombre se turba por la visión que tiene de las cosas. Lo que nos altera es lo que está dentro. Entonces los consejos evangélicos son para el reino de Dios.
La muerte y la resurrección de Cristo se reflejan al vivo en nuestra vida consagrada cada día y cada minuto del día. Los Consejos Evangélicos (CE) lo que provocan en nosotros es una capacidad de crear el reino y una compenetración con Cristo en su misión de redimir la humanidad.
Los CE son para todos, pero para nosotros de una manera diferentes. Mt 10, 40: … Es que yo soy enviado. No me represento a mí mismo. Represento a Dios. es a él a quien nosotros presentamos. En Lc 10, 1-8 Jesús envía a los 72 discípulos de dos en dos pero les propone una forma de envío distinto. Les envía con el poder de estos consejos. En los vv. 10-10 los discípulos regresan felices, contentos: Señor, Señor, en tu nombre sometimos hasta los demonios. Ved que os he dado poder de pisotear…» cuando hacemos caso a Jesús la misión funciona, la vida funciona hasta los demonios se someten. La vivencia profunda de los consejos evangélicos nos da una fuerza real para pisotear el mal. Son poder de trasformación del mal de la historia.
En el ambiente actual de
Los CE bien vividos y entendidos son fuente de energía evangélica. Necesitamos una vivencia intensa de estos consejos. Nos da n la fuerza para discernir la voluntad de Dios en nosotro y en los demás. Dios nos ha regalado un tesoro. Nos da capacidad de discernir la voluntad de Dios en nuestra propia vida y en la de los demás.
En Lc 10,3-4 Jesús envía a los discípulos, Mirad como envía: «…» El trasfondo de esta cita es 1 R 16,17. Elías envía a su criado a resucitar un muerto. Es señal de una misión urgente. Los discípulos de Jesús tienen el mismo poder de Jesús. Es algo fascinante! Es el poder que Jesús ha recibido del Padre (Jn 17,1-2). La vida eterna es el amor, es la capacidad de transformar la realidad. Es mucho más importante que todo. Entonces los CE no son para héroes. Porque yo soy tan cobarde que nunca me he sentido héroe. Son para pobres. El responsable es un pobre más en medio de los pobres que tiene que luchar cada día. Por eso cada 1Cor 9,26-27: «…»
El responsable sigue luchando y no
por serlo lucha menos, al revés lucha más. En
Lc 17,10: «..» Lo que Jesús nos ha mandado es para la
transformación del mundo. 1cor 9,16-17: «…»La evangelización es un encargo
recibido de Cristo, a través de
En nuestras escuelas de apóstoles necesitamos discípulos aguerridos que no se derrumben ante la primera dificultad. Para ello los tenemos que enseñar a vivir estos valores. Necesitamos discípulos capaces de luchar pos sus gentes y que sean fermento del reino, a su manera, según su estado de vida.
Los CE son una facilidad. No son una complicación. Es que Dios no nos puede dejar desprotegidos ¿Cómo vamos a transformar el mundo si Dios no nos diera la capacidad para ellos?
Los CE… van a lo esencial. Decía Tagore que el secreto de la castidad es andar sobrados. No andar mendigando a puerta de gente pobre. ¿Cómo es posible que no se pueda vivir con una persona consagrada? (Jn 12,32)
La consagración es una opción totalizante: «…» (Ap 3,13).
Jesús es más suave… bendice los panes. Los panes somos nosotros. Bendecir significa decir bien. Dios te renueva, aunque seas pecador. Dios dice bien de cada uno de nosotros porque Jesús necesita obreros para su mies. En la eucaristía Jesús se da como para que nosotros hagamos lo mismo. Mi vida hecha pan se debe poder entregar como el pan. Jesús no nos rebaja el ideal. Tu vida es comida y bebida de salvación si vives realmente con fuerza los consejos evangélicos, si recibes cada mañana de él la fuerza que nos viene de su palabra viva.
De una persona que se consagra tiene que surgir un círculo de bondad. Un círculo en el que la gente se reconcilie con Dios., es el hombre nuevo revestido de Cristo.
Para terminar os cuento una parábola. Un día un maestro … quería hacer una flauta.. y se acercó a una caña y la caña se quedó asombrada porque había muchas otras… y de repente notó que el maestro aquel le pegó un tajo y la caña … entonces este maestro empezó una obra de transformación. Primero el maestro tuvo que empezar a meter el cuchillo para limpiar el barro… notaba que aquel maestro era duro porque tenía que quitar mucho lodo, pero después vino lo pero, notó que el maestro intentaba hacer agujeros, aquello dolía mucho. La caña sentía que el maestro hacía los agujeros y le dolía y se preguntaba por qué me toca a mí si había otras cañas. Pero un día se dio cuenta que el maestro había hecho una obra maestra… cuando el maestro tocaba esa flauta, esa cana los hombres se emocionaban.
La caña ya estaba dispuesta, cumplía la función para la cual había sido creada. Y el maestro estaba feliz por su obra. Esta caña somos cada uno de nosotros. Dios quiere hacer de nosotros la palabra que va ser sinfonía de Dios.