2 de noviembre de
2004
Conmemoración de
los Fieles Difuntos
3. Plenaria y
diálogo
(Grupos de misioneros
y misioneras)
Misioneras
Hemos compartido sobre las impresiones sobre la conferencia de la hermana. Lo que salía mucho en el compartir es ver una mujer de peso. Esto nos ha ayudado y nos ha dado mucha esperanza. Nos confirmaba muchas cosas que habíamos dialogado antes en las distancias plenarias. Viéndola hablar se veía una persona preparada. Esto es lo que el Verbum Dei quiere ofrecer en África. Veíamos a una persona que cree en sí misma. Nos preguntábamos si creemos en nosotros mismos. Hemos de creer que tenemos muchos valores. Ha sido un despertador para nosotros. Es una persona enamorada y que ama su comunidad. Dios bendice a las personas que saben estar donde están, donde Dios les ha puesto. Necesitamos amar mucho este carisma, este don que Dios nos ha dado. Si la mujer en África no está promocionada el Verbum Dei tiene que hacerlo para dar la talla. También veíamos la importancia de la experiencia y la apertura de mente para dejarse interpelar. No pasar por alto muchas de las cosas que decía y que nos ha tocado vivir. A veces falta reflexionar sobre lo que hemos vivido.
Veíamos también que el amor a Jesús nos hace vivir plenamente y entregarnos a
También veíamos la necesidad de una fidelidad muy grande a lo que Dios nos hace ver.
Nos ha ayudado aquello de detectar dónde está el problema, llamarlo por su nombre para solucionarlo.
Dialogar. No dar por supuesto las cosas.
Subrayaba la confianza. Hemos visto en ella una persona que se siente bien en su comunidad. Esto supone un ambiente familiar comunitario. En todo esto hemos de tener en cuenta también que nuestra fundación es reciente y podemos ir haciendo camino, como ella cuya congregación lleva tantos siglos.
Nos ha invitado a escuchar mucho al Fundador, porque la historia no nos va a perdonar si no transmitimos fielmente este carisma que el Espíritu ha suscitado.
Misioneros
No hemos mirado mucho a la persona sino el contenido.
Lo primero que hemos valorado es la claridad de su exposición y la definición de la pobreza como comunión de bienes.
Hemos visto el realismo con que ha tratado el tema, sobre todo el ayudarnos a no confundir la pobreza social con la pobreza evangélica.
Hemos examinado también lo de la
pobreza como capacidad de producir para poder compartir. Si entendemos este
producir sólo en el ámbito material corremos el riesgo de caer en la lógica de
querer tener cada vez más para poder dar más. Hay que entender también lo que
significa este producir. ¿Qué es lo que realmente producimos? Veíamos la
riqueza de
Otra idea que nos ha ayudado es que la pobreza no la vivimos de cara a la gente, para identificarnos con la gente sino que nuestra referencia es Cristo. Y Cristo salva al hombre entero. No es la gente la que marca nuestra pobreza, sino Cristo.
No hemos de buscar el tener las ideas claras sino que hemos de querer ser pobre. Podemos tener una conferencia como esta, pero si esto no lo deseamos es como si no hubiéramos recibido nada. No basta tener las ideas claras sino tener un corazón pobre que desee vivir esta pobreza.
Hay que crear el ambiente necesario para que la comunión de bienes se pueda dar. No basta esperar que el otro lo entregue todo a la comunidad. ¿Cómo crear ambientes que favorezcan el darlo todo a la comunidad? Sin un ambiente comunitario bueno, esto no se dará. Necesitamos crear un ambiente de familia. Hay veces que la comunidad está en una situación en que no puede responder a las necesidades de la gente, pero si lo que vivimos en ella no somos conscientes de esa situación no sabremos qué podemos pedir ni por qué no se nos da. No basta decir: “Tenemos dinero hasta diciembre y no podemos hacer tal cosa”. Al no saber cuánto es, no puedes pedir y al no saberlo no puedes colaborar. Conviene sanar el ambiente comentario.
Hay que ser libres para colaborar. El darlo todo no es posible si no es desde un corazón libre. Cuando la persona reconoce todo lo que la comunidad ha hecho por ella, no dudará en algún momento en dar a la comunidad.
Otra cosa que hemos hablado es lo del diálogo y la transparencia. Tenemos que crecer en el diálogo y ser transparentes. Hemos de exigir a la comunidad y exigirnos a nosotros mismos ser transparentes. Si cada uno va cubriendo sus necesidades sin pedir a la comunidad, da qué pensar. Debe haber transparencia de las dos partes: tanto de parte de los que llevan la economía como de cada misionero.