28 de octubre de
2004
2. Ponencia: Gobierno, estructuras del gobierno local y de zona
(Filipe
Vaz Pardal)
Introducción
Para abordar este tema, lo
primero que pienso que debemos hacer es delimitarlo y situarlo en nuestro
contexto. Creo que nadie espera que a partir de hoy se resuelvan todos lo
problemas del gobierno de la zona de África. Centrarnos en este tema en el día
de hoy, tiene como punto de mira dar un paso más hacia la comprensión de cómo
sería más eficaz y conveniente estructurar el gobierno de la zona.
Esta reflexión, al estar en el
contexto de las jornadas de reflexión
sobre el VD en África, no puede olvidar lo que la Fraternidad en general
va meditando y trabajando sobre el tema del gobierno. Estamos en unas jornadas
de reflexión sobre el VD en África. No reflexionamos sólo sobre el VD…al margen
de África, ni tampoco reflexionamos sólo sobre África, sin contar con todo lo
que ya es la Fraternidad,
su patrimonio espiritual reflejado en las constituciones aprobadas por la Iglesia.
No es difícil adivinar que los
que han vivido más años en este Continente, ya sea porque son de aquí o porque
llevan muchos años aquí, no es difícil adivinar, que tengan en este momento un
montón de interrogantes, críticas, sugerencias y quejas… que salen espontáneas
por todo lo vivido y lo sufrido. Para el mayor fruto de este día, creo que es
conveniente tomar distancia de todo aquello que en nosotros puedan ser
prejuicios y heridas del pasado. La experiencia de cada uno es valiosísima,
pero podría no ser edificante si de ella sólo recogemos eso que me ha ofendido,
golpeado o molestado. Además, las preguntas sobre el tema de cómo estructurar
el gobierno de la forma más adecuada, existen en todas las zonas, y en todas
ellas no es un tema fácil. Lo digo para que seamos conscientes de que estamos
en una reflexión en la que está involucrada toda la Fraternidad, y poder
evitar así el sentimiento o la sensación que sólo en África se han cometido
errores o de que sólo en África la situación está precaria y carente de
organización. Es un tema que ocupa a toda la Fraternidad, prueba de
ello es la consulta que recientemente se hizo a todos con respecto a las
constituciones. Reconocemos que la forma de gobierno de la Fraternidad necesita
perfilarse más, no sólo en África, sino en todas las zonas del mundo.
Punto de partida
Recientemente la comisión de gobierno, con el
cometido de establecer los principios y las bases de la estructura de gobierno
de la
Fraternidad Misionera Verbum Dei, ha elaborado un documento
que tiene como objetivo delinear los principios y las bases de dicha
estructura. Todos hemos escuchado en la Fraternidad la necesidad de que se haga un
directorio, lo más detallado posible, que pueda unificarnos en la
interpretación de las constituciones que de por sí son muy generales; somos
capaces de entender la necesidad del directorio, en función de la comunión.
Pero cuando nos hemos puesto en serio a intentar empezarlo, nos dimos cuenta
que lo primerísimo de todo no es empezar por enumerar normas y casos concretos
que necesitan respuesta, casuística, etc, Nos dimos cuenta que lo primero que
habría que hacer era ponernos de acuerdo en una serie de principios de los
cuales después saldrán las concreciones. Si antes no logramos una comunión en
los principios, será muy difícil que luego nos pongamos de acuerdo en las
concreciones a las que también queremos llegar.
Reflexionar sobre la estructura
de gobierno de la
Fraternidad Verbum Dei en África, implica reflexionar antes
sobre la estructura de gobierno que queremos para toda la Fraternidad Verbum
Dei, y después, entonces sí, nos hemos de ocupar y centrar en las concreciones
en África. Esta convicción parte de la base de que el fundamento y principio de
gobierno de cualquier Instituto de Vida Consagrada, se instituye desde la
naturaleza misma del carisma. Delinear los aspectos que consideramos básicos a
la hora de establecer los principios y las bases de la estructura de gobierno
de la Fraternidad
concretado en África, supone ir a la raíz de la razón de ser de la Fraternidad Verbum
Dei. De ahí que consideraría un error centrarse única y exclusivamente en la
casuística o en los problemas que hemos tenido en la historia o que tenemos en
este momento. Ciertamente que ellos deben ser tenidos en cuenta como un aporte
de luz o una llamada de atención para todo lo que vamos estableciendo como
criterios de gobierno, pero de ninguna manera pueden o deben ser un punto de
partida para la reflexión.
El punto de partida que tomo, es
considerar los aspectos esenciales de la razón de ser del VD. Una vez que los
hayamos identificado y reconocido, estaremos en condiciones de especificar
cuáles serían las características propias del gobierno de la Fraternidad. Y será
a partir de ellas, y con todo el aporte de la riqueza cultural y específica de
África que podremos ir llegando a la comprensión de cómo sería la estructura
más adecuada para el gobierno de la Fraternidad en esta zona.
ASPECTOS
ESENCIALES DE LA RAZÓN
DE SER DEL VERBUM DEI
Misión
La Fraternidad Verbum Dei no existe ni por sí ni para
sí misma, existe para una misión que Dios le ha confiado y que debe desempeñar
con fidelidad (Cf J. B. apuntes para el directorio 2000). El ejercicio de la
función de gobernar la misión constituye el punto de mira del gobierno, tanto
si es el gobierno general de la
Fraternidad, como si es el de zona. Es en función del cuidado
y desarrollo de la misión que el gobierno se entiende a sí mismo. Su tarea
preeminente consiste en potenciar y promocionar el carácter específico
misionero de la
Fraternidad, de cada rama, de cada zona, de cada comunidad
local, y de cada miembro. El espíritu misionero propio de la Iglesia post-pascual y de
los inicios del VD debe caracterizar el gobierno en cada circunstancia y en
cada zona.
Implicaciones: Espíritu
misionero de sencillez, agilidad, pobreza y desinstalación; creatividad y
apertura a la innovación; disponibilidad misionera; valoración y respeto
profundo por la misión confiada a cada miembro; valoración de todo lo que
contribuye al crecimiento, según el Evangelio y el carisma propio, de la Fraternidad y de cada
miembro; aplicación del principio de subsidiaridad en las estructuras,
salvaguardando el que la aplicación de este principio no lleve al
desmembramiento de las ramas y de las comunidades locales (y a la disolución
del principio de unidad); gobierno vivido desde la humildad del aprendizaje
continuo; desempeñar una tarea de servicio y guía tutelando la conformidad del
trabajo apostólico con la misión confiada a la Fraternidad
Consagración
La Fraternidad Misionera Verbum
dei es una institución de vida consagrada y tiene como función esencial que
todos sus miembros vivan la consagración a Dios según su estado. La función del
gobierno es ante todo una misión de servicio para la santificación de aquellos
que son confiados a dicha autoridad. El gobierno debe salvaguardar, potenciar y
promocionar la consagración de cada miembro en fidelidad al carisma en toda su
integridad. Es tarea prioritaria para quien ejerce el gobierno promover y
posibilitar la fidelidad al espíritu, fomentar la plasmación de la consagración
y vivencia de los votos, los valores evangélicos, sobre todo la pobreza, la
castidad y la obediencia. La dimensión contemplativa esencial a la plasmación
del carisma, marca necesariamente la función del gobierno en la Fraternidad Misionera
Verbum Dei. Es un gobierno que se debe alimentar de la meditación de la Palabra de Dios, a la luz
de las fuentes de espiritualidad propias. De la misma manera que la misión
apostólica-misionera, implica necesariamente una vida abundantemente
contemplativa, la pedagogía propia y principio dinamizador del gobierno nace de
la calidad de unión con dios en Cristo de cada una de las personas que
conforman el gobierno de la
Fraternidad. La promoción de la dimensión contemplativa de
cada miembro es fundamental.
Implicaciones:
-
A la hora de las decisiones hay
que tener en cuenta que ayuden a vivir más y mejor la consagración de la
persona;
-
La vivencia de la consagración de
cada persona prima en cualquier decisión o proyecto;
-
El gobierno se ejerce desde un
espíritu de pobreza material y espiritual;
-
Estructuras de gobierno que por su
sencillez reflejan la pobreza evangélica;
-
El amor universal, propio de la
castidad, es un principio básico;
-
Es tarea del gobierno promover y
posibilitar la fidelidad al Espíritu, fomentar la plasmación del carisma a
través de una obediencia pronta, activa y responsable en una escucha y
diálogo atento, en la búsqueda común de la voluntad de Dios.
-
La tradición y la legislación de la Iglesia sobre la vida
consagrada, aun respetando la innovación que el carisma aporta a la vivencia de
ésta, se tienen en la más alta estima y respeto.
-
El gobierno se entiende como una
gracia y se acepta desde la fe. Es ante todo servicio, ministerio, diaconado,
en función de una auténtica comunión y edificación del cuerpo de Cristo. Es una
actividad de carácter primariamente espiritual y no sencillamente
‘organizativo’ o ‘político’.
Misión y consagración son dos aspectos esenciales a la razón de ser del VD. Será a partir de
estos dos aspectos esenciales como encontraremos aquello que caracteriza el
gobierno VD.
Estos dos aspectos esenciales de
la razón de ser de la
Fraternidad, también valen para otras congregaciones o
institutos de vida consagrada. Lo hemos visto desde nuestro ángulo, pero lo
cierto es que son también la razón de ser de todos los institutos de vida
consagrada. Como el objetivo de toda esta reflexión es llegar a algo concreto,
debemos hacer el esfuerzo por delinear a partir de ahora, cuáles son los
aspectos caracterizadores del gobierno de la Fraternidad Misionera
Verbum Dei. No sólo ya de un Instituto de vida consagrada, sino del VD en
particular.
Utilizando la imagen de un
edificio, los fundamentos de la estructura de gobierno serían la consagración y
la misión. Las paredes, la fachada, las ventanas, etc., eso que da “el rostro”
específico a la
Fraternidad, su forma concreta, eso lo que ahora tendríamos
que discutir, y a eso es lo que llamarías aspectos características propias del
gobierno de la
Fraternidad Misionera Verbum Dei. Sirviéndome todavía del
trabajo que hizo la comisión de gobierno, adelanto tres características que
hemos visto que no pueden faltar: La Fraternidad, la eclesialita y la universalidad.
Como digo, aquí ya entramos más de lleno en lo que sería lo específico de
nuestra estructura de gobierno. Otras comunidades, teniendo los mismos
fundamentos (consagración y misión), pueden no tener estas características que
nosotros vemos que nos constituyen, y que nos supone también “ver” que
significa cada una de ellas para nosotros.
CARACTERÍSTICAS
PROPIAS DEL GOBIERNO DE LA FRATERNIDA MISIONERA VERBUM DEI
Fraternidad
El mismo nombre aprobado por la Santa Sede nos recuerda
continuamente que el VD es antes que nada una fraternidad cristiana con un
carisma totalmente apostólico-misionero. El moelo de la primera comunidad
cristiana y la continuación de su misma misión hacen que debamos seguir el
ejemplo de fraternidad. Nos comprometemos a una vida fraterna que tiene como
primera razón de ser la ayuda mutua en el seguimiento personal y comunitario de
Cristo. El relieve explícito lo encontramos centrado en dos direcciones
esenciales: la dimensión espiritual y el vínculo de fraternidad que debe unir
en caridad a todos los miembros de la Fraternidad; ser y aparecer como célula viva y
vivficante del Cuerpo de Cristo en una intensa comunión fraterna, signo y
expresión del Reino de Dios en la tierra. Comunión de Vida con Cristo,
significada y expresada, de forma sacramental, en comunión de vida con los
hermanos (…)
Esta experiencia de amor
fraterno constituye un aspecto caracterizador básico del gobierno del VD, el
cual le corresponde como función propia impulsarlo. La pertenencia a la Fraternidad se
entiende como pertenencia a una familia unida por la fe y por “el mismo ideal y
compromiso mutuo”. Este espíritu de familia donde todos se saben hermanos con
una igualdad básica de derechos y deberes se basa en el amor fraterno, núcleo
vital del Reino de Dios que queremos vivir y anunciar por todo el mundo.
Implicaciones:
Dentro de la Fraternidad no hay
grados de pertenencia en ninguna de las ramas; pero la Fraternidad Verbum
Dei se abre a la
Familia Verbum Dei donde son posibles distintos ámbitos de
pertenencia y participación; la internacionalidad y la fraternidad universal:
solidaridad formativa, económica y pastoral; estilo de gobierno: fraternal,
dialogal, participativo; el gobierno como un servicio fraterno y de carácter
temporalmente limitado; importancia de los vínculos no formales (sin suplantar
los vínculos formales); corresponsabilidad de todos los miembros,
salvaguardando las diferentes funciones de cada uno; importancia de ámbitos de
consulta y de libertad de expresión, dentro del respeto fraterno; estructuras y
modos de funcionamiento que inspiran confianza.
Eclesialidad
La
dimensión de la eclesialidad toca tres conceptos: pertenencia a la Iglesia universal, las
tres Ramas que conforman la
Fraternidad y la inserción en la Iglesia local.
La
eclesialidad en el Verbum Dei significa en su sentido más inmediato su íntima
inserción en la vida y misión de la
Iglesia universal. La Fraternidad Misionera
Verbum Dei existe en la
Iglesia y para la
Iglesia, para llevar a cabo su misión de vivir y anunciar el
Reino de Dios por medio de la oración y el ministerio de la Palabra.
Por
esta misma razón el sentido concreto de “eclesialidad” en la Fraternidad Misionera
Verbum Dei significa un tipo de estructura que, por un lado, recoge todos los
estados de vida reconocidos en la
Iglesia en una misma misión y que, por otro, a su vez está
también abierta en su dinamismo apostólico hacia todos los cristianos y hacia
todos los hombres.
El
carisma Verbum Dei ha sido eclesial desde sus orígenes: empezó con la Rama de Misioneras, pero
rápidamente se abrió a los otros estados. Ya desde sus orígenes la Fraternidad Misionera
Verbum Dei se ha configurado manteniendo siempre viva la idea de la igualdad en
cuanto bautizados de todos sus miembros, el participar del mismo carisma y
ejercer la misma misión, unidos en una única forma institucional.
La
configuración eclesial del Verbum Dei no responde a una simple herencia
histórica de la comunidad inicial o a un criterio meramente sociológico de un
pretendido igualitarismo en la
Iglesia. La razón es profundamente teológica: reproducir la
estructura de la Iglesia
en la vivencia del único carisma. De la misma manera que todos los creyentes se
reúnen en la misma Iglesia de Cristo superando todas las diferencias humanas
entre ellos, la
Fraternidad Misionera Verbum Dei reúne a todas las personas
que comparten el mismo carisma acogiendo a cada uno según la diversidad de su
vocación eclesial (celibato o matrimonio) que es anterior. Se trata de realizar
la llamada que Dios hace a todos los bautizados a participar plenamente en la
misión de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey.
La
eclesialidad es el modo propio de la evangelización: predicar a todos los
hombres el Evangelio (cf. Mt 28, 20) sin distinción de raza, sexo, lengua o
nación. Es por eso, antes que nada, un espíritu y, como consecuencia, un modo
de vida y de consagración a la misión de la Iglesia y de comunión con los demás.
Estructuralmente es la forma de la “mayor eficacia” en el desempeño la misión
de la Iglesia
y que el Evangelio llegue hasta los últimos rincones.
La
eclesialidad se entiende como la participación de todos y cada uno según su
estado de vida y condición en la misión específica Verbum Dei de oración y
ministerio de la Palabra;
implica la unidad en el mismo carisma y la comunión en las formas y medios de
vida y de apostolado; implica así mismo el respeto y la libertad para plasmar
según las peculiaridades de cada estado y condición de vida y cualidades
personales los elementos comunes. Supone la caridad en Cristo, la confianza y
la transparencia.
La
eclesialidad se vive desde la base común y a la vez respetando las diferencias
que constituyen a cada Rama (sexo y estado de vida) y la legítima autonomía de
vida, gobierno, etc. de cada Rama.
El
contexto actual dentro de la
Iglesia con su interés por la nueva evangelización ha sido la
prueba de que la eclesialidad del carisma, que sugirió el Espíritu Santo en los
inicios, es una necesidad en la
Iglesia de hoy muy acuciante.
A
lo largo del camino de institucionalización y de aprobación de la Fraternidad Misionera
Verbum Dei se ha puesto de relieve la novedad del intento (que comparte con
otras comunidades en la
Iglesia) y la dificultad que entraña su concreción, pero a la
vez la urgencia de presentar a la
Iglesia y al mundo un nuevo modelo de comunidad
evangelizadora en la que se manifieste la riqueza de la gracia bautismal en
todos los estados de vida cristianos.
Implicaciones: Gobierno vivido en estrecha comunión
con la jerarquía, al nivel mundial y local, según la praxis común en la Iglesia; distinción y
respeto de los ámbitos eclesiales y de cada rama; ´comunión en la diversidad’
que no significa uniformidad, autonomía o independencia como principios de
funcionamiento; valoración y promoción de lo propio y específico de cada rama
en los diferentes ámbitos: formativo, vivencial, pastoral, ministerial, etc.; la riqueza de la Fraternidad resulta de la fidelidad de cada uno a
vivir el carisma según su propio estado de vida y así presentar la realidad de
la comunión de todos en la misma Fraternidad.
Universalidad
Como
consecuencia de la vida consagrada que nos identifica y los dos puntos
anteriores, la
Fraternidad Misionera Verbum Dei tiene una honda aspiración y
deseo de vivir como una fraternidad universal solidaria con los más pobres y la
repercusión social de su misión.
La
misión se entiende como una llamada dentro de la Iglesia Universal,
presente en su trabajo evangelizador en los cinco continentes. De aquí brota
una preocupación que va más allá de la misión local y un interés y compromiso
por la misión universal, con un espíritu verdaderamente solidario. Bajo este
aspecto se sitúa también la preocupación por que todos los miembros de la Fraternidad Misionera
Verbum Dei se puedan sentir ‘integrados’ en ella, independientemente de la
misión concreta que se les haya encomendado y del lugar donde la ejerzan.
También la valoración del aporte personal de cada miembro es de suma
importancia para plasmar una verdadera universalidad.
Implicaciones: Estilo de vida sencillo y pobre de
hecho, austero, solidario con los más pobres, etc; colegialidad y
representatividad; integrar las distintas culturas; principios de comunión y de
corresponsabilidad; la
Familia Misionera Verbum Dei como visibilización y
realización de la universalidad; esfuerzo de integración de las diferentes
realidades existentes en la FMVD:
diversidad de sexos, estados de vida, ministerios, culturas, lenguas,
realidades eclesiales y sociales, etc.; los cargos de gobierno central se
distribuyen en un modo en que reflejan algo del carácter universal e
internacional de la FMVD;
importancia de medios informativos eficaces recíprocos entre el gobierno y los
miembros; atención privilegiada a las áreas geográficamente más distantes de
los centros de decisión y a aquellas que cuentan con menos recursos humanos y
materiales; cada miembro pertenece a toda la Fraternidad y no está
vinculado necesariamente a una determinada parte de la Fraternidad
(disponibilidad misionera universal).
PRINCIPIOS DE LA JUNTA GENERAL Y
ALGUNOAS DE SUS LÍNEAS DE ACCIÓN
Lo que vimos anteriormente,
aunque indica ya algo sobre el modo de entender el gobierno de la Fraternidad, todavía
se queda en un nivel muy general. De hecho así dijimos que íbamos a empezar, de
lo general a lo particular. Pero a parte de estos principios generales de los
que hablamos, pienso que es importante distinguir otros a los que yo llamaría
“coyunturales”. Los aspectos caracterizadores del gobierno de la Fraternidad lo serán
siempre y en cualquier momento de la vida de la Fraternidad, así lo
queremos y lo esperamos. Sin embargo, la vida y el momento actual de la Fraternidad, su pasado
reciente, nos ofrecen unas circunstancias muy específicas y especiales, que nos
obligan a salir al paso y afrontar las diferentes situaciones. Para hacerlo,
partimos de unos principios que parten de lo anterior, pero están un poco más
especificados. (Se han mandado en el boletín de junio 2004, y eran 16). Y de
ellos salen unas determinadas líneas de acción que pretenden hacer frente a los
desafíos que van surgiendo y resolver problemáticas específicas (diferentes
campos y zonas) que se presentan.
Cuando estuvo en marzo con los
misioneros en Yaoundé, estuve compartiendo cada uno de los principios que
animan nuestro gobierno, y pude también hablar de las líneas de acción que de
ellos de desprenden. Esas líneas de acción abarcan diversos campos de la vida
de la Fraternidad
(Espiritualidad, Formación, vida comunitaria, eclesialidad, Familia VD, Rama de
los matrimonios, apostolado y movimiento y gobierno). Los principios aplicados
a cada uno de estos campos han generado diverso tipos de acciones y decisiones
que ahora es imposible compartir, pero que ya han ido saliendo algunas en los
días anteriores y continuarán a salir en los próximos días. De todas formas el
boletín de junio 2004, está disponible para todos.
Aunque no lo vamos a ver todo, tiene
sentido recordar las líneas de acción que se refieren al campo del gobierno.
Eran sobre todo once:
-
Definir y clarificar las competencias y el modo de gobierno de la Junta General, así
como de otras instancias de gobierno de la Fraternidad
-
Constituir progresivamente zonas con sus respectivos gobiernos, donde
sea conveniente y necesario. Yo añadiría…donde sea posible…
-
Formalizar los destinos y responsabilidades, mediante decretos que
especifiquen duración y competencias
-
Incrementar la comunicación recíproca entre Junta, Comunidades, y
Centros de Formación
-
Presentación de informes: comunidades, cursos de formación,
administración y secretaría
-
Crear instancias de participación y diálogo en la Fraternidad
-
Capacitar y promover responsables de Zona, de Comunidades, de Centros…
-
Mejorar la forma de tomar decisiones y el seguimiento de las mismas,
su ejecución, información a la
Fraternidad y verificación
-
Organización de Simposiums o jornadas de reflexión, por áreas
específicas
-
Definición y regularización de los procesos personales desde el
diálogo y criterios objetivos, incluyendo la relación de los misioneros/as con
sus familiares enfermos o ancianos, y miembros que no viven en comunidad
-
Estudio de una relación adecuada con los familiares (visitas y
contactos)
ESTRUCTURAS DEL
GOBIERNO LOCAL
Partiendo de estos puntos y
contrastando con la realidad actual de la Fraternidad en África,
me surgen preguntas y algunos comentarios que evidentemente habría que discutir
hoy. Este sería el momento y el modo de centrarnos ahora en la problemática
específica de África, a partir de lo que se quiere fomentar desde la Junta, qué lagunas existen y
por donde empezar a hacer realidad una mejoría en la eficacia del gobierno
local. Analizar la realidad actual, a la luz del ideal que se quiere vivir.
Creo que resalta a la vista la
deficiente comunicación y articulación entre la zona de África y la Junta General. No
está definido ni claro cómo se organizan y apoyan las comunidades entre sí, ni
cómo se relacionan, a través de qué personas, con la Junta General. Esta
situación da lugar a una sensación de abandono y aislamiento por un lado, y a
una confusión al servirse cada uno de sus interlocutores personales para
dirigirse a la Junta
o recibir información de ella.
Hay un claro problema de
comunicación entre las comunidades, causado por las deficientes comunicaciones
en África y también por una cierta desorganización al interno de nuestra
Fraternidad. Esta falta de comunicación tiene como consecuencia, por ejemplo,
el perder oportunidades de enriquecimiento mutuo, ya sea a nivel apostólico,
como a nivel formativo. Se necesitan fomentar los cauces que posibiliten la
participación de los responsables de África, en la marcha de la Fraternidad en esta
zona, etc (se trataría de sacar una foto a la realidad, a la luz de las líneas
de acción que se pretenden implantar en el campo del gobierno. Ver las
posibilidades de hacer efectivas algunas de ellas, las que de ninguna manera
sean ahora posibles. Ver también si se está de acuerdo con esas líneas de
acción, y abrirse a que haya más sugerencias y propuestas. Ver si consideramos
viable el gobierno de la zona, según la distribución actual de comunidades, y
estudiar cómo se tendrían que distribuir las comunidades y recursos humanos, de
manera a estructurar el gobierno local de forma más adecuada…). Algunos apuntes
míos:
Algunos puntos particularmente
importantes:
-
Descripción de la realidad: ¿Quiénes somos? (miembros). ¿Dónde estamos?
(Países y casas)
-
Vacío en la responsabilidad de la zona. Pero, ¿se ve necesario y
posible o no?
-
Estas comunidades, ¿qué relación tienen entre sí?
-
¿Cómo vincular la zona y cada comunidad a la Junta?
-
Inconvenientes del vacío de responsabilidad de la Zona: sensación de
aislamiento, de dependencia, de
desgaste…
-
Una constatación: la poca comunicación entre comunidades resta a la
formación apostólica de los misioneros, impide hacer frente a la carencia de
formadores, provoca la disparidad de criterios con la consecuente falta de
unidad.
-
¿Cómo hacer frente entre los principios de gobierno y la realidad?
-
El proyecto de la Junta
para la Zona,
tendría que ser el que haga frente a las mayores lagunas...