28 de octubre de 2004

 

2. Ponencia: Gobierno, estructuras del gobierno local y de zona

(Filipe Vaz Pardal)

 

Introducción

 

Para abordar este tema, lo primero que pienso que debemos hacer es delimitarlo y situarlo en nuestro contexto. Creo que nadie espera que a partir de hoy se resuelvan todos lo problemas del gobierno de la zona de África. Centrarnos en este tema en el día de hoy, tiene como punto de mira dar un paso más hacia la comprensión de cómo sería más eficaz y conveniente estructurar el gobierno de la zona.

 

Esta reflexión, al estar en el contexto de las jornadas de reflexión sobre el VD en África, no puede olvidar lo que la Fraternidad en general va meditando y trabajando sobre el tema del gobierno. Estamos en unas jornadas de reflexión sobre el VD en África. No reflexionamos sólo sobre el VD…al margen de África, ni tampoco reflexionamos sólo sobre África, sin contar con todo lo que ya es la Fraternidad, su patrimonio espiritual reflejado en las constituciones aprobadas por la Iglesia.

 

No es difícil adivinar que los que han vivido más años en este Continente, ya sea porque son de aquí o porque llevan muchos años aquí, no es difícil adivinar, que tengan en este momento un montón de interrogantes, críticas, sugerencias y quejas… que salen espontáneas por todo lo vivido y lo sufrido. Para el mayor fruto de este día, creo que es conveniente tomar distancia de todo aquello que en nosotros puedan ser prejuicios y heridas del pasado. La experiencia de cada uno es valiosísima, pero podría no ser edificante si de ella sólo recogemos eso que me ha ofendido, golpeado o molestado. Además, las preguntas sobre el tema de cómo estructurar el gobierno de la forma más adecuada, existen en todas las zonas, y en todas ellas no es un tema fácil. Lo digo para que seamos conscientes de que estamos en una reflexión en la que está involucrada toda la Fraternidad, y poder evitar así el sentimiento o la sensación que sólo en África se han cometido errores o de que sólo en África la situación está precaria y carente de organización. Es un tema que ocupa a toda la Fraternidad, prueba de ello es la consulta que recientemente se hizo a todos con respecto a las constituciones. Reconocemos que la forma de gobierno de la Fraternidad necesita perfilarse más, no sólo en África, sino en todas las zonas del mundo.

 

Punto de partida

 

 Recientemente la comisión de gobierno, con el cometido de establecer los principios y las bases de la estructura de gobierno de la Fraternidad Misionera Verbum Dei, ha elaborado un documento que tiene como objetivo delinear los principios y las bases de dicha estructura. Todos hemos escuchado en la Fraternidad la necesidad de que se haga un directorio, lo más detallado posible, que pueda unificarnos en la interpretación de las constituciones que de por sí son muy generales; somos capaces de entender la necesidad del directorio, en función de la comunión. Pero cuando nos hemos puesto en serio a intentar empezarlo, nos dimos cuenta que lo primerísimo de todo no es empezar por enumerar normas y casos concretos que necesitan respuesta, casuística, etc, Nos dimos cuenta que lo primero que habría que hacer era ponernos de acuerdo en una serie de principios de los cuales después saldrán las concreciones. Si antes no logramos una comunión en los principios, será muy difícil que luego nos pongamos de acuerdo en las concreciones a las que también queremos llegar.

 

Reflexionar sobre la estructura de gobierno de la Fraternidad Verbum Dei en África, implica reflexionar antes sobre la estructura de gobierno que queremos para toda la Fraternidad Verbum Dei, y después, entonces sí, nos hemos de ocupar y centrar en las concreciones en África. Esta convicción parte de la base de que el fundamento y principio de gobierno de cualquier Instituto de Vida Consagrada, se instituye desde la naturaleza misma del carisma. Delinear los aspectos que consideramos básicos a la hora de establecer los principios y las bases de la estructura de gobierno de la Fraternidad concretado en África, supone ir a la raíz de la razón de ser de la Fraternidad Verbum Dei. De ahí que consideraría un error centrarse única y exclusivamente en la casuística o en los problemas que hemos tenido en la historia o que tenemos en este momento. Ciertamente que ellos deben ser tenidos en cuenta como un aporte de luz o una llamada de atención para todo lo que vamos estableciendo como criterios de gobierno, pero de ninguna manera pueden o deben ser un punto de partida para la reflexión.

 

El punto de partida que tomo, es considerar los aspectos esenciales de la razón de ser del VD. Una vez que los hayamos identificado y reconocido, estaremos en condiciones de especificar cuáles serían las características propias del gobierno de la Fraternidad. Y será a partir de ellas, y con todo el aporte de la riqueza cultural y específica de África que podremos ir llegando a la comprensión de cómo sería la estructura más adecuada para el gobierno de la Fraternidad en esta zona.

 

ASPECTOS ESENCIALES DE LA RAZÓN DE SER DEL VERBUM DEI

 

Misión

 

La Fraternidad Verbum Dei no existe ni por sí ni para sí misma, existe para una misión que Dios le ha confiado y que debe desempeñar con fidelidad (Cf J. B. apuntes para el directorio 2000). El ejercicio de la función de gobernar la misión constituye el punto de mira del gobierno, tanto si es el gobierno general de la Fraternidad, como si es el de zona. Es en función del cuidado y desarrollo de la misión que el gobierno se entiende a sí mismo. Su tarea preeminente consiste en potenciar y promocionar el carácter específico misionero de la Fraternidad, de cada rama, de cada zona, de cada comunidad local, y de cada miembro. El espíritu misionero propio de la Iglesia post-pascual y de los inicios del VD debe caracterizar el gobierno en cada circunstancia y en cada zona.

 

Implicaciones: Espíritu misionero de sencillez, agilidad, pobreza y desinstalación; creatividad y apertura a la innovación; disponibilidad misionera; valoración y respeto profundo por la misión confiada a cada miembro; valoración de todo lo que contribuye al crecimiento, según el Evangelio y el carisma propio, de la Fraternidad y de cada miembro; aplicación del principio de subsidiaridad en las estructuras, salvaguardando el que la aplicación de este principio no lleve al desmembramiento de las ramas y de las comunidades locales (y a la disolución del principio de unidad); gobierno vivido desde la humildad del aprendizaje continuo; desempeñar una tarea de servicio y guía tutelando la conformidad del trabajo apostólico con la misión confiada a la Fraternidad

 

Consagración

 

La Fraternidad Misionera Verbum dei es una institución de vida consagrada y tiene como función esencial que todos sus miembros vivan la consagración a Dios según su estado. La función del gobierno es ante todo una misión de servicio para la santificación de aquellos que son confiados a dicha autoridad. El gobierno debe salvaguardar, potenciar y promocionar la consagración de cada miembro en fidelidad al carisma en toda su integridad. Es tarea prioritaria para quien ejerce el gobierno promover y posibilitar la fidelidad al espíritu, fomentar la plasmación de la consagración y vivencia de los votos, los valores evangélicos, sobre todo la pobreza, la castidad y la obediencia. La dimensión contemplativa esencial a la plasmación del carisma, marca necesariamente la función del gobierno en la Fraternidad Misionera Verbum Dei. Es un gobierno que se debe alimentar de la meditación de la Palabra de Dios, a la luz de las fuentes de espiritualidad propias. De la misma manera que la misión apostólica-misionera, implica necesariamente una vida abundantemente contemplativa, la pedagogía propia y principio dinamizador del gobierno nace de la calidad de unión con dios en Cristo de cada una de las personas que conforman el gobierno de la Fraternidad. La promoción de la dimensión contemplativa de cada miembro es fundamental.

 

Implicaciones:

 

-          A la hora de las decisiones hay que tener en cuenta que ayuden a vivir más y mejor la consagración de la persona;

-          La vivencia de la consagración de cada persona prima en cualquier decisión o proyecto;

-          El gobierno se ejerce desde un espíritu de pobreza material y espiritual;

-          Estructuras de gobierno que por su sencillez reflejan la pobreza evangélica;

-          El amor universal, propio de la castidad, es un principio básico;

-          Es tarea del gobierno promo­ver y posibili­tar la fidelidad al Espíritu, fomentar la plasmación del carisma a través de una obedien­cia pronta, activa y respon­sable en una escucha y diálogo atento, en la búsqueda común de la voluntad de Dios[1].

-          La tradición y la legislación de la Iglesia sobre la vida consagrada, aun respetando la innovación que el carisma aporta a la vivencia de ésta, se tienen en la más alta estima y respeto.

-          El gobierno se entiende como una gracia y se acepta desde la fe. Es ante todo servicio, ministerio, diaco­nado, en función de una auténtica comunión y edificación del cuerpo de Cristo. Es una actividad de carácter primariamente espiritual y no sencillamente ‘organizativo’ o ‘político’.

 

Misión y consagración son dos aspectos esenciales a la razón de ser del VD. Será a partir de estos dos aspectos esenciales como encontraremos aquello que caracteriza el gobierno VD.

 

Estos dos aspectos esenciales de la razón de ser de la Fraternidad, también valen para otras congregaciones o institutos de vida consagrada. Lo hemos visto desde nuestro ángulo, pero lo cierto es que son también la razón de ser de todos los institutos de vida consagrada. Como el objetivo de toda esta reflexión es llegar a algo concreto, debemos hacer el esfuerzo por delinear a partir de ahora, cuáles son los aspectos caracterizadores del gobierno de la Fraternidad Misionera Verbum Dei. No sólo ya de un Instituto de vida consagrada, sino del VD en particular.

 

Utilizando la imagen de un edificio, los fundamentos de la estructura de gobierno serían la consagración y la misión. Las paredes, la fachada, las ventanas, etc., eso que da “el rostro” específico a la Fraternidad, su forma concreta, eso lo que ahora tendríamos que discutir, y a eso es lo que llamarías aspectos características propias del gobierno de la Fraternidad Misionera Verbum Dei. Sirviéndome todavía del trabajo que hizo la comisión de gobierno, adelanto tres características que hemos visto que no pueden faltar: La Fraternidad, la eclesialita y la universalidad. Como digo, aquí ya entramos más de lleno en lo que sería lo específico de nuestra estructura de gobierno. Otras comunidades, teniendo los mismos fundamentos (consagración y misión), pueden no tener estas características que nosotros vemos que nos constituyen, y que nos supone también “ver” que significa cada una de ellas para nosotros.

 

 

CARACTERÍSTICAS PROPIAS DEL GOBIERNO DE LA FRATERNIDA MISIONERA VERBUM DEI

 

Fraternidad

 

El mismo nombre aprobado por la Santa Sede nos recuerda continuamente que el VD es antes que nada una fraternidad cristiana con un carisma totalmente apostólico-misionero. El moelo de la primera comunidad cristiana y la continuación de su misma misión hacen que debamos seguir el ejemplo de fraternidad. Nos comprometemos a una vida fraterna que tiene como primera razón de ser la ayuda mutua en el seguimiento personal y comunitario de Cristo. El relieve explícito lo encontramos centrado en dos direcciones esenciales: la dimensión espiritual y el vínculo de fraternidad que debe unir en caridad a todos los miembros de la Fraternidad; ser y aparecer como célula viva y vivficante del Cuerpo de Cristo en una intensa comunión fraterna, signo y expresión del Reino de Dios en la tierra. Comunión de Vida con Cristo, significada y expresada, de forma sacramental, en comunión de vida con los hermanos (…)

           

Esta experiencia de amor fraterno constituye un aspecto caracterizador básico del gobierno del VD, el cual le corresponde como función propia impulsarlo. La pertenencia a la Fraternidad se entiende como pertenencia a una familia unida por la fe y por “el mismo ideal y compromiso mutuo”. Este espíritu de familia donde todos se saben hermanos con una igualdad básica de derechos y deberes se basa en el amor fraterno, núcleo vital del Reino de Dios que queremos vivir y anunciar por todo el mundo.

 

Implicaciones:

           

Dentro de la Fraternidad no hay grados de pertenencia en ninguna de las ramas; pero la Fraternidad Verbum Dei se abre a la Familia Verbum Dei donde son posibles distintos ámbitos de pertenencia y participación; la internacionalidad y la fraternidad universal: solidaridad formativa, económica y pastoral; estilo de gobierno: fraternal, dialogal, participativo; el gobierno como un servicio fraterno y de carácter temporalmente limitado; importancia de los vínculos no formales (sin suplantar los vínculos formales); corresponsabilidad de todos los miembros, salvaguardando las diferentes funciones de cada uno; importancia de ámbitos de consulta y de libertad de expresión, dentro del respeto fraterno; estructuras y modos de funcionamiento que inspiran confianza.

 

 

Eclesialidad

 

La dimensión de la eclesialidad toca tres conceptos: pertenencia a la Iglesia universal, las tres Ramas que conforman la Fraternidad y la inserción en la Iglesia local.

 

La eclesialidad en el Verbum Dei significa en su sentido más inmediato su íntima inserción en la vida y misión de la Iglesia universal. La Fraternidad Misionera Verbum Dei existe en la Iglesia y para la Iglesia, para llevar a cabo su misión de vivir y anunciar el Reino de Dios por medio de la oración y el ministerio de la Palabra.

 

Por esta misma razón el sentido concreto de “eclesialidad” en la Fraternidad Misionera Verbum Dei significa un tipo de estructura que, por un lado, recoge todos los estados de vida reconocidos en la Iglesia en una misma misión y que, por otro, a su vez está también abierta en su dinamismo apostólico hacia todos los cristianos y hacia todos los hombres.

 

El carisma Verbum Dei ha sido eclesial desde sus orígenes: empezó con la Rama de Misioneras, pero rápidamente se abrió a los otros estados. Ya desde sus orígenes la Fraternidad Misionera Verbum Dei se ha configurado manteniendo siempre viva la idea de la igualdad en cuanto bautizados de todos sus miembros, el participar del mismo carisma y ejercer la misma misión, unidos en una única forma institucional.

 

La configuración eclesial del Verbum Dei no responde a una simple herencia histórica de la comunidad inicial o a un criterio meramente sociológico de un pretendido igualitarismo en la Iglesia. La razón es profundamente teológica: reproducir la estructura de la Iglesia en la vivencia del único carisma. De la misma manera que todos los creyentes se reúnen en la misma Iglesia de Cristo superando todas las diferencias humanas entre ellos, la Fraternidad Misionera Verbum Dei reúne a todas las personas que comparten el mismo carisma acogiendo a cada uno según la diversidad de su vocación eclesial (celibato o matrimonio) que es anterior. Se trata de realizar la llamada que Dios hace a todos los bautizados a participar plenamente en la misión de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey.

 

La eclesialidad es el modo propio de la evangelización: predicar a todos los hombres el Evangelio (cf. Mt 28, 20) sin distinción de raza, sexo, lengua o nación. Es por eso, antes que nada, un espíritu y, como consecuencia, un modo de vida y de consagración a la misión de la Iglesia y de comunión con los demás. Estructuralmente es la forma de la “mayor eficacia” en el desempeño la misión de la Iglesia y que el Evangelio llegue hasta los últimos rincones.

 

La eclesialidad se entiende como la participación de todos y cada uno según su estado de vida y condición en la misión específica Verbum Dei de oración y ministerio de la Palabra; implica la unidad en el mismo carisma y la comunión en las formas y medios de vida y de apostolado; implica así mismo el respeto y la libertad para plasmar según las peculiaridades de cada estado y condición de vida y cualidades personales los elementos comunes. Supone la caridad en Cristo, la confianza y la transparencia.

 

La eclesialidad se vive desde la base común y a la vez respetando las diferencias que constituyen a cada Rama (sexo y estado de vida) y la legítima autonomía de vida, gobierno, etc. de cada Rama.

 

El contexto actual dentro de la Iglesia con su interés por la nueva evangelización ha sido la prueba de que la eclesialidad del carisma, que sugirió el Espíritu Santo en los inicios, es una necesidad en la Iglesia de hoy muy acuciante.

 

A lo largo del camino de institucionalización y de aprobación de la Fraternidad Misionera Verbum Dei se ha puesto de relieve la novedad del intento (que comparte con otras comunidades en la Iglesia) y la dificultad que entraña su concreción, pero a la vez la urgencia de presentar a la Iglesia y al mundo un nuevo modelo de comunidad evangelizadora en la que se manifieste la riqueza de la gracia bautismal en todos los estados de vida cristianos.

 

Implicaciones: Gobierno vivido en estrecha comunión con la jerarquía, al nivel mundial y local, según la praxis común en la Iglesia; distinción y respeto de los ámbitos eclesiales y de cada rama; ´comunión en la diversidad’ que no significa uniformidad, autonomía o independencia como principios de funcionamiento; valoración y promoción de lo propio y específico de cada rama en los diferentes ámbitos: formativo, vivencial, pastoral, ministerial, etc.; la riqueza de la Fraternidad resulta de la fidelidad de cada uno a vivir el carisma según su propio estado de vida y así presentar la realidad de la comunión de todos en la misma Fraternidad.

 

Universalidad

 

Como consecuencia de la vida consagrada que nos identifica y los dos puntos anteriores, la Fraternidad Misionera Verbum Dei tiene una honda aspiración y deseo de vivir como una fraternidad universal solidaria con los más pobres y la repercusión social de su misión.

 

La misión se entiende como una llamada dentro de la Iglesia Universal, presente en su trabajo evangelizador en los cinco continentes. De aquí brota una preocupación que va más allá de la misión local y un interés y compromiso por la misión universal, con un espíritu verdaderamente solidario. Bajo este aspecto se sitúa también la preocupación por que todos los miembros de la Fraternidad Misionera Verbum Dei se puedan sentir ‘integrados’ en ella, independientemente de la misión concreta que se les haya encomendado y del lugar donde la ejerzan. También la valoración del aporte personal de cada miembro es de suma importancia para plasmar una verdadera universalidad.   

           

Implicaciones: Estilo de vida sencillo y pobre de hecho, austero, solidario con los más pobres, etc; colegialidad y representatividad; integrar las distintas culturas; principios de comunión y de corresponsabilidad; la Familia Misionera Verbum Dei como visibilización y realización de la universalidad; esfuerzo de integración de las diferentes realidades existentes en la FMVD: diversidad de sexos, estados de vida, ministerios, culturas, lenguas, realidades eclesiales y sociales, etc.; los cargos de gobierno central se distribuyen en un modo en que reflejan algo del carácter universal e internacional de la FMVD; importancia de medios informativos eficaces recíprocos entre el gobierno y los miembros; atención privilegiada a las áreas geográficamente más distantes de los centros de decisión y a aquellas que cuentan con menos recursos humanos y materiales; cada miembro pertenece a toda la Fraternidad y no está vinculado necesariamente a una determinada parte de la Fraternidad (disponibilidad misionera universal).

 

PRINCIPIOS DE LA JUNTA GENERAL Y ALGUNOAS DE SUS LÍNEAS DE ACCIÓN

 

Lo que vimos anteriormente, aunque indica ya algo sobre el modo de entender el gobierno de la Fraternidad, todavía se queda en un nivel muy general. De hecho así dijimos que íbamos a empezar, de lo general a lo particular. Pero a parte de estos principios generales de los que hablamos, pienso que es importante distinguir otros a los que yo llamaría “coyunturales”. Los aspectos caracterizadores del gobierno de la Fraternidad lo serán siempre y en cualquier momento de la vida de la Fraternidad, así lo queremos y lo esperamos. Sin embargo, la vida y el momento actual de la Fraternidad, su pasado reciente, nos ofrecen unas circunstancias muy específicas y especiales, que nos obligan a salir al paso y afrontar las diferentes situaciones. Para hacerlo, partimos de unos principios que parten de lo anterior, pero están un poco más especificados. (Se han mandado en el boletín de junio 2004, y eran 16). Y de ellos salen unas determinadas líneas de acción que pretenden hacer frente a los desafíos que van surgiendo y resolver problemáticas específicas (diferentes campos y zonas) que se presentan.

 

Cuando estuvo en marzo con los misioneros en Yaoundé, estuve compartiendo cada uno de los principios que animan nuestro gobierno, y pude también hablar de las líneas de acción que de ellos de desprenden. Esas líneas de acción abarcan diversos campos de la vida de la Fraternidad (Espiritualidad, Formación, vida comunitaria, eclesialidad, Familia VD, Rama de los matrimonios, apostolado y movimiento y gobierno). Los principios aplicados a cada uno de estos campos han generado diverso tipos de acciones y decisiones que ahora es imposible compartir, pero que ya han ido saliendo algunas en los días anteriores y continuarán a salir en los próximos días. De todas formas el boletín de junio 2004, está disponible para todos.

 

Aunque no lo vamos a ver todo, tiene sentido recordar las líneas de acción que se refieren al campo del gobierno. Eran sobre todo once:

 

-         Definir y clarificar las competencias y el modo de gobierno de la Junta General, así como de otras instancias de gobierno de la Fraternidad

-         Constituir progresivamente zonas con sus respectivos gobiernos, donde sea conveniente y necesario. Yo añadiría…donde sea posible…

-         Formalizar los destinos y responsabilidades, mediante decretos que especifiquen duración y competencias

-         Incrementar la comunicación recíproca entre Junta, Comunidades, y Centros de Formación

-         Presentación de informes: comunidades, cursos de formación, administración y secretaría

-         Crear instancias de participación y diálogo en la Fraternidad

-         Capacitar y promover responsables de Zona, de Comunidades, de Centros…

-         Mejorar la forma de tomar decisiones y el seguimiento de las mismas, su ejecución, información a la Fraternidad y verificación

-         Organización de Simposiums o jornadas de reflexión, por áreas específicas

-         Definición y regularización de los procesos personales desde el diálogo y criterios objetivos, incluyendo la relación de los misioneros/as con sus familiares enfermos o ancianos, y miembros que no viven en comunidad

-         Estudio de una relación adecuada con los familiares (visitas y contactos)

 

ESTRUCTURAS DEL GOBIERNO LOCAL

 

Partiendo de estos puntos y contrastando con la realidad actual de la Fraternidad en África, me surgen preguntas y algunos comentarios que evidentemente habría que discutir hoy. Este sería el momento y el modo de centrarnos ahora en la problemática específica de África, a partir de lo que se quiere fomentar desde la Junta, qué lagunas existen y por donde empezar a hacer realidad una mejoría en la eficacia del gobierno local. Analizar la realidad actual, a la luz del ideal que se quiere vivir.

           

Creo que resalta a la vista la deficiente comunicación y articulación entre la zona de África y la Junta General. No está definido ni claro cómo se organizan y apoyan las comunidades entre sí, ni cómo se relacionan, a través de qué personas, con la Junta General. Esta situación da lugar a una sensación de abandono y aislamiento por un lado, y a una confusión al servirse cada uno de sus interlocutores personales para dirigirse a la Junta o recibir información de ella.

           

Hay un claro problema de comunicación entre las comunidades, causado por las deficientes comunicaciones en África y también por una cierta desorganización al interno de nuestra Fraternidad. Esta falta de comunicación tiene como consecuencia, por ejemplo, el perder oportunidades de enriquecimiento mutuo, ya sea a nivel apostólico, como a nivel formativo. Se necesitan fomentar los cauces que posibiliten la participación de los responsables de África, en la marcha de la Fraternidad en esta zona, etc (se trataría de sacar una foto a la realidad, a la luz de las líneas de acción que se pretenden implantar en el campo del gobierno. Ver las posibilidades de hacer efectivas algunas de ellas, las que de ninguna manera sean ahora posibles. Ver también si se está de acuerdo con esas líneas de acción, y abrirse a que haya más sugerencias y propuestas. Ver si consideramos viable el gobierno de la zona, según la distribución actual de comunidades, y estudiar cómo se tendrían que distribuir las comunidades y recursos humanos, de manera a estructurar el gobierno local de forma más adecuada…). Algunos apuntes míos:

 

Algunos puntos particularmente importantes:

           

-         Descripción de la realidad: ¿Quiénes somos? (miembros). ¿Dónde estamos? (Países y casas)

-         Vacío en la responsabilidad de la zona. Pero, ¿se ve necesario y posible  o no?

-         Estas comunidades, ¿qué relación tienen entre sí?

-         ¿Cómo vincular la zona y cada comunidad a la Junta?

-         Inconvenientes del vacío de responsabilidad de la Zona: sensación de aislamiento, de dependencia, de  desgaste…

-         Una constatación: la poca comunicación entre comunidades resta a la formación apostólica de los misioneros, impide hacer frente a la carencia de formadores, provoca la disparidad de criterios con la consecuente falta de unidad.

-         ¿Cómo hacer frente entre los principios de gobierno y la realidad?

-         El proyecto de la Junta para la Zona, tendría que ser el que haga frente a las mayores lagunas...

 



[1] Es fundamental, comprender la obediencia como elemento básico en la vida consagrada, no es otra cosa que "un «sí» al plan de Dios, que ha confiado una peculiar tarea a un grupo de personas. El gobierno deben dirigir las energías de todos los miembros hacia una comunicación y un ser­vicio recí­proco para el creci­miento y fidelidad a su vocación de todos y cada uno de ellos.