29 de octubre de
2004
2. Ponencia: Gobierno, la estructura económica
(Gerardo
Roncero)
Introducción
La
economía tiene una influencia real y muy fuerte en nuestra vida consagrada y,
por lo tanto, en
Los
bienes de los que dispone
La
gestión de los bienes que
Se trata
ahora de comenzar a dar contenido a las legítimas aspiraciones de los miembros
de
Situación económica
actual de
1. En cada
comunidad: situación actual y presupuesto futuro
En la actualidad hay nueve
comunidades Verbum Dei en África, tres de misioneros (Bafoussam, Douala y
Yaundé, en Camerún), y seis de misioneras (Bafoussam y Douala, en Camerún; Bata
y Malabo, en Guinea Ecuatorial; Kinshasa, en
MISIONEROS:
Es una comunidad de nueve misioneros
divididos en dos equipos, uno apostólico y otro de formación. Hay dos casas. En
una hay seis estudiantes, en la otra un equipo más dedicado al apostolado. El
presupuesto medio, contando matrículas de estudios y mantenimiento es de unos
1.000,00 / 1.200,00 Euros al mes. Se manda todo desde
TOTAL anual (de 2003 y para 2004) una media de 13.200 Euros (8.646.000 Fcfas)
Comunidad de diez misioneros,
divididos en dos casas (6 filósofos y 3 teólogos, aunque en la actualidad todos
son teólogos), todos estudiantes, con uno más que cursa la licencia en
teología. El presupuesto medio, contando matrículas de estudios y mantenimiento
ha sido de unos 3.000,00 Euros al mes, media del año 2003 (las matrículas son
bastante más caras que las de Bafoussam). Se manda todo desde
TOTAL anual (de 2003) 36.000 Euros
TOTAL anual para 2004: Al inicio del año académico 2003/04 habían pedido 40.000,00 Euros (26.200.000 Fcfas): es la media que se está mandando.
Comunidad de dos misioneros,
dedicados al apostolado. Se mantiene con el producto del alquiler de un
apartamento y de otras diferentes entradas. Desde
TOTAL anual (de 2003 y para 2004) 2.000 Euros (1.310.000 Fcfas)
Equipo de cuatro misioneras,
estructuradas como Curso de Formación. Realizan pequeños trabajos artesanales
que se envían después a España, Alemania o a Italia para su venta; otras veces
se compran, no se hacen, con el mismo fin. Es una inversión. Tienen algunas
entradas periódicas de personas amigas de Magda. El resto se manda desde
TOTAL anual (para 2004) 9.000
Euros (5.895.000 Fcfas)
Comunidad de una única persona, vive
en compañía de cuatro muchachas. Se mantiene con la explotación de la casa que
TOTAL anual (para 2004) 2.000
Euros (1.310.000 Fcfas)
Comunidad de tres personas, totalmente autosuficiente en el mantenimiento excepto en los viajes internacionales: han sido 2.200,00 Euros, para el viaje de dos misioneras a los ejercicios de julio, en Yaundé, y serán 1.740,00 para el viaje de las participantes a las “Jornadas”
TOTAL anual (para 2004) 3.940
Euros (2.580.700 Fcfas)
Comunidad de tres personas, una de votos temporales. Han necesitado unos 3.500,00 Euros durante el año 2004, sin contar los viajes, que han sido 1.000,00 en mayo y 1.500,00 para las participantes en las “Jornadas”.
TOTAL anual (para 2004) 6.000
Euros (3.930.000 Fcfas)
Comunidad de tres personas. Tienen
también un pequeño grupo de cuatro chicas que viven con
TOTAL anual (para 2004) 6.000
Euros (3.930.000 Fcfas)
Extra a causa del arreglo casa 12.000 Euros
La comunidad necesita unos 1.000,00 Euros al mes. Algo se ha mandado
desde
TOTAL anual (para 2004) 12.000
Euros (7.860.000 Fcfas)
TOTAL GENERAL ÁFRICA PARA 2004, más los extras 104.400 Euros
2. Posibilidades
para el autoabastecimiento
En general, todas nuestras
comunidades, salvo las excepciones indicadas anteriormente, viven de lo que
manda
Durante el año 2004 se han mandado unos 90.000,00 Euros. Indicamos a continuación su procedencia:
una entrada periódica en
misas y otras entradas apostólicas en Roma 6.000,00 Euros
diferentes donativos periódicos de personas en Roma 2.000,00 Euros
traducciones que se hacen en Roma 3.200,00 Euros
venta objetos artesanales (Florencia/Esther y Siete Aguas/MJ Valls) 4.000,00 Euros
Misioneras de Alemania 2.000,00 Euros
Venta de una casa (Herencia de una misionera) 42.000,00 Euros
Donativo Delegación de Misiones de Zaragoza 3.000,00 Euros
2 proyectos para una comunidad 12.000,00 Euros
TOTAL 84.200,00 Euros
El resto, hasta 90.000 Euros, era el remanente del año pasado.
En la actualidad (octubre 2004, durante la celebración de las “Jornadas”) el fondo para África está totalmente agotado (de hecho, nos hemos endeudado con más de 10.000 Euros ahora mismo); las últimas entradas se han utilizado para pagar la casa de ejercicios donde se celebran las “Jornadas Africanas”, para pagar el primer plazo de las matrículas de los misioneros de Yaundé y de Bafoussam, y para rembolsar algunos viajes; se espera en una última contribución de 10.000,00 Euros para poder cubrir las necesidades de las comunidades en África hasta finales del mes de noviembre.
La mayor parte, pues, de los
recursos con que cuentan las comunidades VD en África, vienen de Europa. Esta
realidad es la que se quiere cambiar en un futuro inmediato. A nivel de
Hay otros recursos que siguen un
cauce más personalizado, vinculados con misioneros y misioneras que son
europeos y/o tienen vínculos con Europa: son donativos de amigos o de la propia
familia.
Relacionado con esto están los recursos vinculados “ad personam” a un misionero o misionera. Normalmente es la familia que, teniendo posibilidades, ayuda a su hijo o a su hija que está en tal o cual comunidad. Puede darse que la tal comunidad donde se encuentra ese misionero o misionera termine por vivir de lo que manda la familia. Pero sucede (ha sucedido casi siempre), que, cambiado el misionero, la comunidad ya no recibe ayuda de esa familia. Con el misionero cambia destino también la ayuda. Esto ha hecho que la comunidad haya quedado en la precariedad.
Quizás una lección sea que no se
puede confiar la comunidad a una solución de este tipo: la comunidad NO puede
vivir como norma, de una familia; corresponde a
Y lo peor de todo esto sería el caso
en que el misionero recibe esa ayuda de su familia “porque
Una dificultad que
Buscando un autoabastecimiento real, otra posibilidad es la de pedir sistemáticamente becas para seminaristas Verbum Dei. Es el lenguaje que podría entender la gente, y la inmensa mayoría de las congregaciones misioneras así lo hacen. En el caso del Verbum Dei, lógicamente, no se hace diferencia entre misioneros y misioneras en formación, pero de cara a la gente, quizás habría que insistir en “seminaristas”. Otras iniciativas con las que cuentan algunos institutos exclusivamente misioneros es la llamada “Campaña pasar los mares”, donde se pide a la gente que ayude a un misionero a alcanzar el lugar donde ha sido destinado; es la concreción del envío “ad gentes”, donde el misionero va y se instala por un largo periodo[1].
Cuestión a tener en cuenta en la
generación de los recursos locales es la cuestión de las aportaciones que
empresas, corporaciones u otras instancias pueden hacer a
Relacionado con esto, hay
comunidades que no reciben mucho dinero del movimiento apostólico, pero reciben
comida (malanga, bananas, arroz...). Esto liberaría recursos para otras
necesidades más urgentes. La tentación de la pequeña comunidad podría ser la de
continuar recibiendo el presupuesto fijado de antemano con
Aunque nuestro apostolado va en
general dirigido a personas sencillas, esto no quiere decir que no se tenga
contacto con personas que tienen posibilidades a un cierto nivel. Partiendo del
principio de que estas personas también han de ser evangelizadas, habría que
ver también la manera para que estas personas pudieran compartir parte de sus
bienes con el evangelizador (“el obrero merece su salario”: Lc 10, 7).
Este discurso habría que extenderlo a todo el apostolado: ¿es realmente posible
que el apostolado, estrictamente el apostolado, las actividades apostólicas, no
generen ninguna entrada, o extremamente mínima, en nuestras comunidades
africanas? ¿Es posible que ni siquiera entre un único estipendio de misas a los
sacerdotes de
Hay que tener en cuenta que
Hay que considerar también el trabajo remunerado. ¿Qué trabajos? ¿En qué ambientes? ¿ONGs dedicadas al desarrollo o a un trabajo social? ¿Otros, como venta de productos en tiendas, apoyados por discípulos? ¿Cultivo directo de productos agrícolas, para sacar al menos para el mantenimiento diario? ¿Granjas? Son cuestiones que hay que tener en cuenta.
Habría que reflexionar también sobre
el nivel de vida de
81. Más bien este amor sincero a todos los
hombres, como verdadera luz de Cristo, se reflejará necesariamente en todo
(Cfr. Mt 5,14-16.) y hará que, espontáneamente, nuestros Centros,
viviendas, instrumentos de apostolado, vestido, alimento, etc..., nos recuerden
constantemente, a todos, los vínculos fraternos que nos unen en la gran familia
de Dios, manifestando claramente nuestra estrecha solidaridad fraterna con
los más necesitados y que sufren en el mundo (Cfr. Lc 7,11-17; Rm
12,15; Gal 2,10; Is 53,2-
Ante esto, ¿cómo deber vivir
3. Apoyo
económico a las familias
Una realidad particularmente aguda
en África es el capítulo “Ayuda a las familias” de miembros de un determinado
Instituto. Es una realidad no exclusiva del VD, con la que se tienen que
confrontar prácticamente todos los Institutos religiosos, tanto internacionales
como autóctonos. Por una parte, existe la realidad de la situación
socioeconómica africana, y que nuestros misioneros y misioneras no han salido
de clases sociales altas o de familias pudientes; y, por otra, no pocas veces
el misionero o la misionera era la persona a la que la familia había “delegado”
enviándolo a estudiar, para que en el futuro pudiera ayudar a la familia.
Cuando esta persona experimenta la llamada, y el Espíritu Santo le anima a dar
su “Sí”, puede que entre en un fuerte conflicto de conciencia, que va más allá
de una cuestión de justicia o de la mera necesidad de reconocimiento a todos
cuantos le han ayudado a estudiar para poder mejorar su propia situación
económica y la de toda la familia. Es una cuestión de fe que se concretiza en
un compartir los bienes. El hecho de ingresar en una nueva familia (Fraternidad
Misionera Verbum Dei), no quiere decir romper los lazos con la familia de
origen, ni descuidar el 4º mandamiento. Parece que este conflicto, o la falta
de entendimiento mutuo entre otras muchas cosas, seguramente, ha ocasionado el
abandono de
¿Cómo se podría proceder? ¿Hay que
ayudar a las familias que estén en necesidad? ¿Quién establece si una familia
se encuentra en necesidad o no: el propio misionero o la propia misionera, la
comunidad local,
Recordamos que los “Estatutos”, texto que tienen una historia y que ayudan a interpretar las Constituciones, dicen en su número 301:
1. En el momento
del compromiso definitivo, al pronunciar los votos perpetuos, los miembros
internos haremos donación, u otra forma de enajenación, de los bienes que a
título personal poseemos o esperamos poseer en el futuro, en forma legal
adaptada a las diferentes legislaciones civiles. Este acto de cesión deberá
hacerse aunque no poseamos nada en este momento. Dicha renuncia se hará en
favor de las necesidades de la evangelización de los más pobres tanto
materialmente como en el terreno de la fe, con un amor puro y desinteresado que
se extiende a todos los hombres más allá de los lazos familiares de carne y
sangre.
2. Todo bien material que sobrevenga a los miembros
internos después del compromiso definitivo pasa a pertenecer al Instituto.
Parece que en este
caso, sería conveniente una reflexión seria sobre el problema, de modo que un
caso de necesidad de la familia de un misionero o de una misionera no sea
siempre y sólo un caso personal, quizás fuera mejor que el caso sea comunitario
(¿de la comunidad local, quizás por la necesaria discreción?, ¿o de
4. Reflexión
previa a las posibles preguntas
Una cuestión que quizás sería bueno
reflexionar es la de la inculturación relacionada con la economía. Porque se
habla de inculturación a nivel teológico, social y, sobre todo litúrgico; y con
razón. Nunca se habla de inculturación económica. Y parece que sería necesario
hacerlo si
Preguntas para orientar el diálogo:
1.– ¿Cómo crear cauces de autofinanciación en África?; ¿qué posibilidades?; ¿qué medios para racionalizar los gastos necesarios?
2.– ¿Cómo poder ayudar a las familias de los misioneros en necesidad?
3.– ¿Qué tipo de trabajo conviene realizar en África?
4.– Nos conformamos al ambiente en que vivimos en vestido, comida, modos de expresión de la fe: ¿nos conformamos también a nivel de los recursos económicos?
5.– Los medios económicos con los que cuenta
ANEXO
De las CONSTITUCIONES VERBUM DEI
48. La pobreza, castidad y obediencia, además de
facilitarnos esta vivencia perfecta de Dios, pretenden, sin duda, ser un fuerte
testimonio del poder, riqueza, gozo y plenitud de Dios en nuestro corazón. Pero
en sí tendrían poco significado si positivamente no se nos viese enamorados de
este Dios y testigos personales de su cercanía y presencia entre nosotros.
49. De esta vivencia fluye el reproducir
exteriormente y de forma efectiva el Amor Trinitario de Dios en la dinámica de
su encarnación, siguiendo más de cerca a Jesús: “Quien dice que permanece en
Él, debe vivir como vivió Él” (1Jn 2, 6). Esta vivencia plena del Amor
encarnado, palpable y evidente, da relieve a la fraternidad cristiana en la
pobreza, castidad y obediencia, porque éstas pueden ser, además, radicales y
extremas de forma espontánea, necesaria y feliz (Cf. Sal 119, 32). Así
se hará más creíble y convincente, nuestra predicación, apostolado y nuestra
presencia personal y fraterna en el mundo.
1. Pobreza.
70. Para imitar más de cerca a Jesús (Nota 101: Cf. PC 2), que nació vivió y murió en suma pobreza, y para amar con sinceridad y de forma afectiva a los hermanos, practicaremos la pobreza evangélica. Así, participaremos de la propia pobreza de Cristo “el cual, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de que por su pobreza nos enriqueciésemos” (Nota 102: 2Co 8,9).
71. La caridad para con Dios y con el prójimo es el marco de nuestra pobreza personal y comunitaria. El amor al Cristo total nos exige, hoy y siempre, una pobreza extrema, real y efectiva.
72. Viviremos comunitariamente la pobreza esforzándonos “en dar testimonio colectivo de pobreza” (Nota 103: PC 13), presentándonos vitalmente solidarios con nuestros hermanos pobres y necesitados de toda la tierra, a los que hemos de amar en las entrañas de Jesucristo (Nota 104: Cf. Mt 19,21; 25,34-36; St 2,15-16; 1Jn 3,17; PC 13.), evitando todo consumismo, lujo, lucro y acumulación de bienes (Nota 105: Cf. PC 13).
73. Siguiendo el consejo evangélico de pobreza, buscaremos siempre y en todo, ser pobres de espíritu y de hecho (Nota 106: Cf. PC 13), con pobreza interior y espiritual y pobreza exterior y material.
74. Es necesario el desprendimiento de los bienes de esta tierra a quien dice creer en la vida del más allá y más si quiere predicar y convencer a los hombres de la existencia de la vida eterna y vivir solidario con la situación de miseria extrema en que se encuentran gran parte de nuestros hermanos.
75. El voto de pobreza lleva consigo la dependencia y limitación en el uso y disposición de los bienes (Nota: 107: Cf. can. 600).
76. Mientras dure el voto temporal de pobreza, conservaremos la propiedad de los bienes; sin embargo, antes de pronunciarlo cederemos libremente su administración, uso y usufructo, por medio de un acto escrito en forma legal, adaptado a la legislación del país.
77. Antes de pronunciar los votos perpetuos, haremos donación u otra forma de enajenación, en forma legal adaptada a las correspondientes legislaciones civiles, de los bienes que a título personal poseemos, en favor de las necesidades de la evangelización, con un amor puro y desinteresado que se extiende a todos los hombres más allá de los lazos familiares.
78. Todo bien
material, mueble o inmueble, que sobrevenga a un miembro después de los votos
perpetuos, pasará a pertenecer a
VII. ADMISIÓN, FORMACIÓN E INCORPORACIÓN DE LOS MIEMBROS.
1. Condiciones de admisión.
114. Las personas
que deseen pertenecer a
CIC Canon 600 El consejo evangélico de pobreza, a imitación de Cristo, que, siendo rico, se hizo indigente por nosotros, además de una vida pobre de hecho y de espíritu, esforzadamente sobria y desprendida de las riquezas terrenas, lleva consigo la dependencia y limitación en el uso y disposición de los bienes, conforme a la norma del derecho propio de cada instituto.
[1]
Problema real con la extrema movilidad de
[2] Const. FMVD nº 46: «Siguiendo muy de cerca a Jesús, que
"empezó a hacer y enseñar", procuraremos que nuestra predicación vaya
siempre precedida y acompañada de un claro testimonio de vida evangélica
que acredite y confirme la fe que predicamos y el Reino que queremos hacer
presente entre los hombres».
[3] Con todo, también en este punto, es necesario
recordar la norma del derecho Universal: Código de Derecho Canónico, can. 668:
§1 Antes de la primera profesión, los miembros
harán cesión de la administración de sus bienes a quien deseen, y, si las
constituciones no prescriben otra cosa, dispondrán libremente sobre el uso y
usufructo. Y antes, al menos, de la profesión perpetua, harán testamento que
sea válido también según el derecho civil.
§2
Necesitan licencia del Superior competente, conforme a la norma del
derecho propio, para modificar estas disposiciones con causa justa, y para
realizar cualquier acto en materia de bienes temporales.
§3
Todo lo que un religioso gane con su
propio trabajo o por razón del instituto, lo adquiere para el instituto. Lo que
perciba de cualquier modo en concepto de pensión, subvención o seguro, lo
adquiere para el instituto, a no ser que establezca otra cosa el derecho propio.
§4 Quien, por la
naturaleza del instituto, debe renunciar totalmente a sus bienes, haga esa
renuncia antes de la profesión perpetua de manera que tenga efecto a partir del
día de la profesión y sea válida también, si es posible, en el derecho civil.
Lo mismo hará el profeso de votos perpetuos que, de acuerdo con el derecho
propio, desee renunciar total o parcialmente a sus bienes, con licencia del
Superior general.
§5 El profeso que, por la naturaleza del instituto, haya renunciado a todos sus bienes, pierde la capacidad de adquirir y poseer, por lo que son nulos sus actos contrarios al voto de pobreza. Lo que adquiera después de la renuncia, pertenecerá al instituto conforme a la norma del derecho propio.