29 de octubre de 2004

 

3. Presentación de cuentas 

(Gerardo Roncero)

 

            La economía tiene una influencia real y muy fuerte en nuestra vida consagrada y, por lo tanto, en la Fraternidad y en la vida de cada uno de sus miembros. Si las condiciones económicas que puede crear un Instituto Religioso son mínimamente dignas, sus miembros pueden dedicarse con serenidad a la propia misión; una situación económica demasiado precaria produce preocupación e incertidumbre ante el futuro y, algunas veces, si no hay absoluta transparencia en la gestión de los bienes económica, generan sospechas, opacidad y, como reacción, más opacidad.

 

            Los bienes de los que dispone la Fraternidad son bienes que el CIC llama “eclesiásticos”, es decir, son bienes con una finalidad muy determinada: son los que permiten a un Instituto cumplir con la misión y vocación (carisma) que el Espíritu Santo le ha dado a favor de todo el mundo. Son, pues, bienes necesarios si adecuados a la misión. Esto incluye, lógicamente, la formación inicial y permanente y el mantenimiento de sus miembros. Y responsabilidad de toda la Fraternidad, de todos sus miembros, es buscar esos medios, siempre en la necesaria división de responsabilidades en una Comunidad.

 

            La gestión de los bienes que la Fraternidad destina a África ha participado hasta época muy reciente de toda la problemática inherente a la propia Fraternidad en todo el mundo, lo que ha generado dificultades específicas en África. En primer lugar, la falta de costumbre práctica de dar cuentas de cómo se consiguen los medios económicos: durante casi toda la historia del VD se ha funcionado a un nivel muy informal y el dar cuentas no formaba parte de la cultura de la propia Fraternidad; más tarde, coincidiendo con la aprobación pontificia, se dieron los problemas que todos conocemos, y que llevaron un grupo no pequeño de miembros a dejar la Fraternidad: la urgencia y lo extraordinario del momento, no permitía un tomar en mano toda la problemática económica de la Fraternidad en todo el mundo, que es precaria en todos los lugares.

 

            Se trata ahora de comenzar a dar contenido a las legítimas aspiraciones de los miembros de la Fraternidad que está en África, creando los cauces que permitan, de una parte, el justo y necesario compartir de los bienes que la Providencia nos ofrece para la realización de nuestra misión y, por otra, formando una unidad inseparable, que nos permitan a todos vivir una auténtica fraternidad en la Fraternidad, donde el “que todos sean uno” haga indiferente el “quién da” y el “quién recibe”.

 

Situación económica actual de la Fraternidad Misionera Verbum Dei en África

 

1. En cada comunidad: situación actual y presupuesto futuro: Descripción sumaria de cada Comunidad:

 

2. Posibilidades para el autoabastecimiento

 

2.1. Procedencia de las entradas

En general, salvo excepciones, todas nuestras comunidades viven de lo que manda la Administración General a través de la “Administración para África”, en lo que he llamado “Fondo de Solidaridad con África”.

Durante el año 2004 se han mandado unos 90.000,00 Euros. Indico a continuación su procedencia:

 

Entrada periódica en la Comunidad de Roma                                                                  10.000,00 Euros

Misas y otras entradas apostólicas en Roma                                                                      6.000,00 Euros

Diferentes donativos periódicos de personas en Roma                                                       2.000,00 Euros

Traducciones que se hacen en Roma                                                                                 3.200,00 Euros

Venta objetos artesanales (Florencia/Esther Valdespino y Siete Aguas/MJ Valls)               4.000,00 Euros

Misioneras de Alemania                                                                                                    2.000,00 Euros

Venta de una casa (Herencia de una misionera)                                                               42.000,00 Euros

Donativo Delegación de Misiones de Zaragoza                                                                  3.000,00 Euros

2 proyectos para una comunidad                                                                                     12.000,00 Euros

TOTAL                                                                                                                          84.200,00 Euros

 

2.2. Situación actual

2.3. Orientaciones de la Santa Sede para el autoabastecimiento

2.4. Recursos “personales”

2.5. Recursos “ad personam”. Lecciones de este tipo de subsidio

2.6. Recursos de “francotirador”

2.7. Becas para seminaristas

2.8. “Mendicidad”

2.9. Recursos en “natura”

2.10. Recursos provenientes del apostolado

2.11. Recursos de trabajo remunerado

2.12. Recursos económicos necesarios para la misión; pobreza y nivel de vida de la FMVD en África.

 

3. Apoyo económico a las familias

 

3.1. Realidad común a la inmensa mayoría de Institutos Religiosos, tanto autóctonos como internacionales.

3.2. Una doble solidaridad: la familia de origen y la Familia Misionera Verbum Dei

3.3. Posibles pistas para encauzar una situación

 

4. Reflexión previa a las preguntas

4.1. ¿No sería conveniente hablar también de inculturación económica?

 

Preguntas para orientar el diálogo:

 

1.– ¿Cómo crear cauces de autofinanciación en África?; ¿qué posibilidades?; ¿qué medios para racionalizar los gastos necesarios?

2.– ¿Cómo poder ayudar a las familias de los misioneros en necesidad?

3.– ¿Qué tipo de trabajo conviene realizar en África?

4.– Nos conformamos al ambiente en que vivimos en vestido, comida, modos de expresión de la fe: ¿nos conformamos también a nivel de los recursos económicos?

5.– Los medios económicos con los que cuenta la Fraternidad Misionera Verbum Dei son bienes que nos vienen en gran parte de los pobres, son la suma de muchos “pequeños óbolos” de muchas viudas: ¿Cómo es el aprovechamiento de los medios económicos que la Providencia nos pone en las manos? ¿Hay aprovechamiento o hay falta de cuidado en el servirse de libros, coches, casas, ordenadores, móviles...? ¿Considero que también de todo esto he de dar cuentas a Dios?