6° domingo de Pascua: Hechos 8:5-8, 14-17. 1°P 3:15-18. Jn 14:15-21.

Las lecturas de este domingo tratan sobre el hecho de que la Trinidad está con nosotros siempre y para siempre, aunque no en la carne (encarnada) como era Jesús. Están siempre con nosotros. El próximo domingo, Jesús se va (la Ascensión) y el siguiente, el Espíritu llega (Pentecostés).

Nunca he visto a Cristo en la carne, pero por alguna razón, no me aburro meditando su Palabra una y otra vez. Debe haber algo que me sigue moviendo, y no es algo sino alguien. Es el Espíritu que Jesús promete hoy. ‘Su vida fue arrebatada en la carne y empezó a vivir en espíritu.’ (1ºPt 3:18). Dos mil años han pasado desde que ascendió Jesús, pero la verdad es que el Amor de Dios todavía está con nosotros. No está atravesando el camino de la vida (y muerte) delante de nosotros, sino está caminando con nosotros - ¡dentro de nosotros! No es una presencia física, visible en la carne, sino mucho más. La promesa del Espíritu Santo es el tema de hoy. Es como un prólogo al Pentecostés (qué celebraremos en dos semanas).

El amor de Dios está muy vivo y está llamando a nuestras puertas. Ése es el Espíritu Santo. Pero abrirle a Él es cuestión de nuestra sensibilidad personal. Vivimos en un mundo material, pero debe ser que hay algo más que cosas materiales en la belleza de la vida - en la naturaleza - sobre todo en la naturaleza humana. Está la belleza del Amor. Y hay una potencia tremenda que sólo necesita ser activada. Allí actúa el Espíritu Santo. ‘La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros’. Leemos la Biblia, pero nuestros corazones fríos necesitan ser calentados en el fuego del Amor. Aquí es donde actúa el Espíritu Santo. Juan Bautista dijo que Jesús bautizaría con el Espíritu y fuego (Mt 3:11 - Lc 3:16) y por eso en Pentecostés aparecen las lenguas de fuego (Hchos 2:3). Jesús dice: “He venido a encender fuego en la tierra, y ¡cómo deseo que esté ardiendo!” (Lc 12:49).

Algo en mí encendió el fuego de un amor que me inspiró a hacer una cosa loca como hacerse un misionero religioso. ¡Me alegro! Era una sorpresa para mí. Pero entiendo ahora que no era una cosa sino una persona – parte de Dios mismo - qué es el Espíritu Santo. El propio Jesús nos lo dice hoy: “El Padre os dará otro Abogado que estará siempre con vosotros: el Espíritu de la Verdad.” (Jn 14:16). Es concebido en nuestro bautismo y nace en nuestra confirmación, pero necesita ser amado y formado durante toda la vida. Está golpeando a nuestras propias puertas personales y está pidiéndonos que le ayudemos también en su formación en otros. Se trata de mucho más que un cumplimiento de reglas y una obediencia. ¡Es un tipo de aventura amorosa! La Palabra está en la Biblia, pero tenemos que ‘santificar al Señor en nuestros corazones’ (1ºPd 3:15). Estaremos abriendo la puerta a un gran regalo. Él es nuestro ‘abogado’ - una defensa contra una enfermedad letal - el egoísmo y el orgullo. Nuestro ‘abogado’ no viene con una excusa superficial para esconder problemas. Él nos sana. Nos inspira respetar y ayudar a otros. Doblamos la rodilla ante los tabernáculos de nuestras Iglesias, pero ¿nos inclinamos de corazón ante cada ser humano? ¡Me gustó el ver a un sacerdote una vez, doblar la rodilla ante el bebé pequeño que acababa de bautizar!

Es importante que la llamada a guardar mandamientos hoy (NJ 14:15), no es una llamada a ser como esclavos obedientes, sino a amar a la Trinidad de verdad como familia y amigos. Necesitamos tener nuestros corazones animados, en lugar de simplemente cumplir una lista de reglas, y ése es el papel del Espíritu en nosotros. En el Islam, hay una ley absoluta a la que hay que obedecer, pero en nuestra fe hay un Dios viviente dentro de nosotros. ¡Y Él es absoluto! ¡La religión reducida a una obediencia a reglas escritas era uno de las razones por la que los líderes judíos condenaron a Jesús! ¡Es interesante que nuestra Iglesia al principio estaba saltándose las reglas de los líderes religiosos de los judíos hace 2,000 años! ‘Cuándo habían traído a los apóstoles y les habían hecho estar de pie ante el Sanedrín, el sumo sacerdote los cuestionó, “¿No e os hemos dado órdenes estrictas?... ' (Hchos 5:28).

Los escritores de filosofía que no se han abiertos a la necesidad de la sabiduría de Dios, se llaman ‘los gnósticos’. Ellos piensan que la humanidad puede descubrir por su cuenta, todo lo que necesita saber. Pienso que el cerebro más prudente, es el que quiere escuchar a ‘los cerebros supremos’ – a la Trinidad, y Cristo nos ofrece el Espíritu para poderles escuchar bien. ¡Pero, claro, no es una cuestión de escuchar ondas de sonido! La Trinidad nos guía a todos juntos, y también guían a cada persona individualmente. Por eso una vida personal de oración es tan importante. Es un asunto de relaciones personales con Dios. Pero ‘las reglas’ de la Iglesia, están para ayudarnos a llegar a esa relación - y para evitar todo resbalón de las cosas. Creo que ‘el catecismo’ que se da a niños debería empezar con un artículo bueno sobre el amor de Dios y su ideal bonito de vernos llegar a ser su familia feliz. Desde allí se ve que ‘las instrucciones’ son regalos - como la manera de la Trinidad de asegurar su ideal.

¿Entonces nuestra fe es solamente un cumplimiento de tradiciones o es un camino de amor auténtico? Obedecer a las reglas de nuestra Iglesia puede ser una manera buena de amar a Dios, pero puede haber muchas otras cosas que Dios también desea. Por eso la oración personal es tan importante.

No celebramos la misa sin leer las lecturas de la Biblia. ¿Pero realmente prestamos atención y meditamos y aplicamos las lecturas a nuestras propias vidas? Dice la primera lectura hoy que ‘los espíritus salieron de las personas después de que la Palabra fue proclamada por Felipe’. Es decir, la Palabra nos desafía y consigue que cambiemos. Consigue curar nuestra indiferencia y nos hace dar importancia a cada miembro de nuestra familia humana.

Felipe ora y predica hoy, y ése es ‘el carisma’ oficial de Verbum Dei, pero claro la oración es mucho más que presentar peticiones a Dios. Es un tiempo de escuchar lo que Dios quiere comunicarnos a nosotros - escuchar y aprender y obedecer. Desde allí, seguimos preguntando. Y nos preocupamos en comunicar la Buena Nueva a otros. Al menos, como pide Pedro hoy, estemos listos a dar una explicación a cualquiera que pregunte por la razón de nuestra esperanza. ‘El ministerio de la Palabra’ no es solamente para Pedro y Compañía (como en la primera lectura del domingo pasado). Y seguiremos aún cuando hay oposición o insultos, como describe la segunda lectura hoy. Dios nos da la capacidad de superar problemas, así como los primeros cristianos superaron muchas persecuciones.

Se curan los cojos hoy ante Felipe (Hchos 8), ¿y se curará el bendito esclerosis múltiple en mi? Creo de verdad que Dios puede, pero si por algún motivo, quiere que siga, ése es OK... ¡Poder dar ese “OK” en sí mismo, es una gran curación! Este ‘cura’ se siente bastante curado. ¡Doy gracias al Espíritu Santo! Hay mucho por hacer todavía en mi corazón… y me gustaría regalarlo a otros. ¡Por favor ven!

........... Dara.