La referencia del árbol en otras creencias y en la biblia

El Árbol de la vida es un término usado desde antiguo por las religiones, la filosofía, la mitología, las ciencias y en otras áreas. El Árbol de la vida tallado, pintado, bordado o impreso ha existido desde el comienzo de la historia. Generalmente, simboliza el poder de la vida y sus orígenes, la importancia de las raíces y el desarrollo de la vida. Se asocia a veces con las personas y / o animales (aves, mamíferos).

Tamaño, edad, belleza y utilidad son las características de los árboles que suscitan la admiración de los hombres. Muchos árboles son impresionantes por su tamaño, entre los mayores seres vivientes. Probablemente causan mayor impresión en el Cercano Oriente, donde la distribución de los árboles es a menudo limitada. Con su altura muy superior a la de una persona, brotando del terreno y proyectándose a lo alto, los árboles han sido reverenciados como un vínculo entre el cielo y la tierra. Los árboles son también los organismos más viejos que puede contemplar la mayoría de la gente. Árboles de aldea en plazas públicas, por ejemplo junto a un pozo, pasan de generación en generación y a menudo son protegidos. Con frecuencia nudosos y retorcidos por la edad, tales árboles antiguos parecen sin embargo «renacer» cada primavera. Siendo su ciclo vital más largo que el de una persona, pueden ser vistos como eternos.

Los árboles dan sombra, alimento y fibra, y tienen muchos otros usos. Tanto el Corán como la Biblia abundan en referencias a los árboles como un don de la divinidad. Junto con las características de tamaño, longevidad y belleza, la utilidad de los árboles contribuye a la tendencia a otorgarles atributos divinos.

La expresión se encuentra en el folclore, la cultura y la ficción, a menudo relacionados con la inmortalidad o la fertilidad. Tenían su origen en el simbolismo religioso que nos llega hasta la actualidad. Un ejemplo es la reciente película Avatar, ganadora de 6 Oscar, en la que se narra un planeta Pandora donde existe el árbol de las Almas (Vitraya Ramunon en el lenguaje Na'vi), donde los navi son capaces de comunicarse con la red biológica que existe a través de Pandora. También habla del árbol de Voces (Utraya Mokri), más pequeño, pero su aspecto es similar y también se ilumina, y donde los navis pueden escuchar las voces de sus antepasados. El árbol Hometrees (Kelutrel) es lo suficientemente grande para la casa de cientos de miembros del clan, a modo de panal de cavidades naturales y los nichos en los que el Na'vi puede dormir, comer, tejer, bailar y celebrar su conexión con la divinidad Eywa.

Pero expresiones del tipo no son invención moderna, sino que se pueden encontrar en la Enéada de Heliópois (mitología egipcia), en la mitología asiria, China, en el Bahismo, en el paganismo germánico y mitología escandinava, en mitologías de la India y Mesoamérica, así como en el Corán, en la Biblia hebrea, la mística judía y en el cristianismo.

La primitiva adoración de árboles en las religiones premonoteístas está registrada en numerosos clásicos griegos y sumerios. Los antiguos griegos consideraban los árboles como los primeros templos de los dioses, y los bosques sagrados como sus primeros lugares de culto, donde las poderosas fuerzas de la naturaleza inspiraban la imaginería humana (Baumann, 1993). Las espesuras forestales, a menudo oscuras y misteriosas, se veían como habitadas por espíritus. El uso pagano de los árboles y los bosques para la adoración se menciona en la Biblia.

Otras referencias bíblicas:

La Biblia contiene más referencias a árboles y bosques (más de 525) que a cualquier otro tipo de organismo viviente exceptuados los humanos. El árbol es un signo tangible de la fuerza vital que ha esparcido el creador en la naturaleza" (Gen 1,11s). En cada primavera anuncia su renacimiento (Mat 24,32). Cortado vuelve a brotar (Job 14,7ss).

El hombre es comparado con el árbol verde, es al que el Dios bendice y colma de favores si es justo (Salmo 1,3; Jer 17,7ss). Hay árboles buenos y malos que se reconocen por sus frutos. Los malos merecen ser cortados y arrojados al fuego, igualmente a los hombres malvados les pasara esto en el juicio de Dios. (Mat 7, 16-20).

La biblia sitúa el signo del árbol en tres direcciones:

El árbol de vida, o árbol del conocimiento del bien y del mal. El hombre tiene en sus manos la vida, pero ha de reconocer que la capacidad de determinar el bien y el mal corresponde a Dios. El hombre, ser viviente, es al mismo tiempo creatura de Dios. De Él recibe la vida y en él está su felicidad máxima y eterna (Gen2,9; 2,16ss; 3,2-6y 3,22s; Ez47,12; Prov3,18;11,30; Eclo24:12-22; Ap22,2). Para usar las categorías del libro del génesis: el hombre puede comer del fruto del árbol de la vida con la condición de que renuncie al fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Y esto no quiere decir otra cosa que el hombre es señor de la vida pero solo si comprende y acepta que él no es Dios, y por tanto, no es el origen de la realidad.

El árbol del Reino de Dios. En el Reino de Dios vemos que es un árbol que nace de una semilla pequeña y se convierte en un árbol frondoso que acogerá a todas las aves (Cf. Mt,13,31s). El árbol de la cruz, el árbol en el AT era signo de maldición porque se utilizaba como patíbulo a los condenados a muerte (Gn 40,19;Jos 8,29;10,26). Jesús tomo sobre sí esta maldición y la transforma en un árbol de cruz que abre el camino hacia el Paraíso donde comeremos del árbol de vida (Ap 22,2-14;Col 2,14;1Pe 2,24).

El Tabernáculo y el Arca de la Alianza fueron de madera de acacia o de una variedad de acacia. Tradicionalmente, la zarza ardiente, se creía que era de acacia. Muchos cristianos consideran la acacia el árbol de la vida.

Ezequiel 47:12 dice: "A lo largo del río, en ambas orillas, crecerán toda clase de árboles frutales con hojas que nunca se marchitan y los frutos nunca se malogran, dará frutos nuevos cada mes, porque esta agua viene del santuario. Y su fruto será bueno para comer y las hojas serán medicinales." Apocalipsis 22:2 dice: "En medio de la calle de la ciudad, en cada orilla del río estaban los Árboles de la vida, que llevan doce frutos en un año, una en cada mes, y sus hojas son la cura para las naciones."

El árbol de la vida, ha sido también recogido por los Santos Padres, como es el caso de San Irineo de Lyon. La referencia al Hijo como mano de Dios es una interpretación bíblica del Salmo 119 y de Job 10,8 aplicada al relato de la creación. Esta puede ser una de las primeras “imágenes del mundo físico que sirvieron para ilustrar el misterio de la Trinidad, no sólo en la creación, sino en toda la economía” (S. Ireneo, Adversus Haereses, IV, Pr.4). El hombre es un ser "in fieri", en construcción, que se está haciendo, llegará a ser perfecto hombre solo después de la resurrección, cuando su carne haya adquirido la incorruptibilidad y la inmortalidad. Mientras tanto, está sometido al trabajo de las manos divinas, Dios. “En todo tiempo el hombre, plasmado al inicio por las manos de Dios, o sea el Hijo y el Espíritu, sigue naciendo según la imagen y semejanza de Dios (Gén 1,26), rechazando la paja que es la apostasía, y recogiendo en el granero el trigo (Mt 3,12), que son aquellos que por la fe fructifican en Dios.” (AH, 28, 4).