Un parón en medio de los retiros en el día mundial de las misiones

“La caridad es el alma de la misión” El lema del DOMUND marcó la vivencia del día libre de los Ejercicios. En ambiente de fiesta y fraternidad vivimos la Eucaristía con la Familia Misionera Verbum Dei de Bucaramanga.

De manera espontánea e irradiando el gozo propio de la consagración, algunos misioneros, misioneras y laicos consagrados en un ofertorio vivo, nos daban razón de su esperanza.

¿Por qué dedicar toda la vida a la evangelización? ¿Qué razones profundas mueven el alma de un misionero? El común denominador de las experiencias no era otro más que una respuesta de amor y gratitud: “Heme aquí, Señor, he escuchado tu llamada en la noche”. en la noche de un mundo sin luz, sin pan, sin pastor cuando le faltas Tú. Aquí estoy Señor, porque Tú que eres el alma de la misión, has seducido y fascinado mi vida y me llamas a anunciar lo que he visto y oído para que todos los hombres compartan el mismo gozo.

También un grupo de discipulitos representando los cinco continentes, nos recordaban en el momento de las peticiones la urgencia de rogar al “Dueño de la mies” para que envíe obreros a recoger una cosecha a punto, en espera de manos generosas que quieran poner su vida al servicio de la Vida , anunciando con la vida y la palabra la Buena Noticia del Amor de Dios, único capaz de responder a los anhelos profundos de la humanidad.