"...Te convierto en luz de las naciones para que mi salvación llegue hasta los confines de la tierra" (Is 49,6) |
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El pasado sábado 9 de diciembre, dos misioneros Verbum Dei, Alfredo Serrano Vázquez de México y James McTavish de Escocia, fueron ordenados diáconos a través de la imposición de manos de su Eminencia el Cardenal Antonio Cañizares. La celebración se llevó a cabo en la Basílica de San Pancracio en Roma. La misa fue concelebrada por Filipe Vaz Pardal, el Superior de la rama de misioneros. |
Testimonio de James: “Este ha sido un día que de verdad todos hemos disfrutado mucho. Habíamos estado trabajando todos muy duro para preparar todo, y como el salmista asegura, “Aquellos que siembran en lagrimas cosecharán con alegría ”. La celebración eucarística fue muy bonita. Un momento muy fuerte para mí fue el de la postración, cuando Alfredo y yo nos pusimos de cara al suelo. Me sentí pequeño, poco (¡De hecho la palabra griega para “diácono” es muy similar a la usada para designar “polvo”!). En aquel momento la Letanía de los Santos fue cantada… <<Santo Santiago (forma en español del nombre James), ruega por nosotros!...San Alfredo, ruega por nosotros!>> En mi pequeñez pude experimentar cómo era sostenido por las oraciones de todos los santos. Alfredo y yo hemos escogido como nuestro lema para la ordenación diaconal la frase: “Os haré luz de las naciones para que mi salvación llegue a todos los confines de la tierra.” De hecho, ya en la mera celebración había gente que representaba los cinco continentes, ¡Jesús es fiel a sus promesas! En la Eucaristía había personas venidas de Irak, Corea, China, Polonia, Brasil, Argentina, Perú, Australia, Camerún, México, España, Indonesia, Italia, Irlanda y Ucrania. Esto fue verdaderamente como el “United Colors de Benetton”, aunque como la mayoría de todos estos eran sacerdotes, talvez la sería más apropiado decir “ United Colors de Benedicto ”. Después de la Eucaristía hemos procedido con una fiesta, la cual fue un momento muy bueno para relajarse y platicar. Para mí fue también una gran alegría el hecho de que mi familia pudiera estar presente y haya conocido a todos mis amigos de Roma. Como parte del programa de la fiesta, Alfredo y yo compartimos nuestra experiencia de la ordenación y un poco de nuestro testimonio de llamamiento. También contamos con la presencia y la voz de la hermana Teresa, quien es una religiosa filipina que es cantante, luego, vino Maeve (misionera VD), seguida de Federica (una discípula de Roma), y finalmente, Guillermo (Misionero VD) dirigió al grupo de mexicanos quienes entonaron alegres cantos mexicanos para luego terminar con la versión internacional (en español e inglés) de la canción “Dios sigue llamando”, la cual al ser cantada, se unieron los misioneros y misioneras que estaban presentes en la fiesta. Ahora, al iniciar nuestro diaconado, Alfredo y yo nos sentimos muy felices y agradecidos con Dios por nuestro nuevo ministerio, y rogamos a todos ustedes que nos sigan ayudando con sus oraciones para que podamos ser fieles “siervos de Cristo y administradores de los misterios de Dios .” Unidos en Cristo y en su misión, James y Alfredo |
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