" Mi gracia te basta, yo te enseñaré el camino de la vida,

te llenaré de gozo en mi presencia, de alegría perpetua a mi derecha”

Las palabras que brotan de mi interior son: “Demos gracias al Señor porque es bueno, porque es eterno su amor”.

Mi experiencia de estos ejercicios y cómo me encuentro para hacer los votos es encontrar a Dios amando profundamente mi vida. Él me conoce desde siempre, me ha llamado, me ha conquistado, se ha ganado mi vida y por eso hoy quiero entregarle la vida para siempre, para que a través de mí, muchos puedan conocer a Dios; quiero ser ese lazo de amor que vaya en busca de todos sus hijos por todo el mundo, los ponga en su presencia y le sigan.

Quiero, Padre, que a través de mi vida puedas seguir amando a cada persona, por eso toma todo lo que soy, mi mente, mi corazón, mi voluntad; son tuyos, haz de mí lo que quieras.

Me he dado cuenta a lo largo de estos años que yo no puedo nada, yo no puedo amar con la misma calidad de su amor. Es Él en mí quien hace la obra, irrumpe en mi vida, me ensancha el corazón, me abre horizontes, me capacita y me hace descubrir que, yendo por sus caminos, muchos hermanos se encontrarán con Dios.

El Amor es lo que necesita el mundo para hacerse más humano. Amar en el silencio, sin esperar la paga de nadie, entrando por caminos donde ya no dominas, ya no llevas tú el timón sino Él; amar aceptando las circunstancias, tal cual vengan, sin querer cambiarlas.

Quiero Espíritu Santo,- por eso agárrame muy fuerte de tu mano-, dejarme guiar por Ti, dejar que me guíes por terrenos de fe, dejarme enterrar para que el fruto sea abundante en el Cuerpo de Cristo. Sólo Tú eres el auténtico maestro y el dulce consolador. Dame el riesgo de recorrer sus caminos, sin volver la vista atrás.

Quiero seguirte, Jesús, lo más de cerca posible, paso a paso, por valles y por sendas oscuras, mantener los ojos fijos en Ti, sabiendo que la cruz es el camino para la vida, pero no tiene la última palabra; lo último es la Vida , y es lo que me has hecho disfrutar y lo que quiero compartir con mis hermanos. No puedo callar que Tú me has hecho y me haces muy feliz, que Tú has transformado mi vida, y que es posible que en el mundo, se pueda ir extendiendo el Reino desde lo pequeño. Tú me has elegido y quiero unirme a tu entrega de amor, entregándote hoy toda mi vida para siempre. Acógela y multiplícala para que muchos hermanos puedan beneficiarse de esta entrega.

Tu promesa es “mi gracia te basta, yo te enseñaré el camino de la vida, te llenaré de gozo en mi presencia, de alegría perpetua a mi derecha” (cfr 2 Cor 12, 9a ; Sal 16, 11). Así sea mi Dios, soy tuya para siempre. Sé que Tú has comenzado esta obra y la llevarás a término”.

Rosalía Cortés Salinas