Roma, 24 de diciembre de 2006

 

Feliz Navidad, a cada miembro de la Fraternidad y de la Familia Verbum Dei:

Quiero felicitaros en estas fiestas de Navidad y desearos un año 2007 nuevo y renovado. Renovamos nuestra inmensa gratitud a Dios, que tanto amó al mundo que nos envió a su Hijo.

Todos escuchamos su Palabra y su Voz. En nuestro hoy y en nuestra historia, surgieron sueños y promesas; unas ya cumplidas y otras por cumplirse. Os felicito y me alegro con vosotros por lo que Dios ha realizado en cada uno, años atrás y en el que termina; y quisiera, con estas palabras, infundiros esperanza para escribir, en el próximo año, un nuevo tramo de historia, que, por vivirla con Dios, se hace siempre historia humano-divina, historia de salvación.

Pensando en cada uno de los miembros de la Fraternidad y de la Familia Verbum Dei, siento un profundo respeto, un respeto sagrado, aprendido a la sombra del misterio de la encarnación, que medito y disfruto también en esta Navidad.

Me desborda la grandeza que cada hombre y mujer adquiere con la gracia de la encarnación. Tengo fe en la naturaleza humana divinizada, estrenada en la primera navidad; y sueño en una nueva humanidad, en la que Dios se encarne y pueda seguir revelando su inmenso Amor por medio de su Palabra. Al servicio de este ideal, creo en la valiosísima colaboración de todos los misioneros y discípulos Verbum Dei.

Estoy convencida de que Dios sigue teniendo infinitos deseos de hablar con el hombre de hoy, y que, en bien de toda la humanidad y en virtud de nuestro carisma misionero, no podemos dejar de hablar, pues “cuando habla Aquel a quien Dios ha enviado es Dios mismo quien habla” (Jn 3,34). Como fue enviado Jesús al mundo, así también somos enviados nosotros al mundo hoy. Nos llena de gozo saber que, respondiendo a este envío, actualizamos la Navidad.

Que el logotipo navideño de este año, que presenta nuestras iniciales como cuna de la Palabra de Dios hecha hombre, nos evoque los sueños y promesas de Dios, de prolongar, también a través de nosotros, en el tiempo y en la eternidad, el misterio de la Navidad.

Feliz Navidad y fecundo Año Nuevo

Isabel Mª Fornari Carbonell

Presidente de la Fraternidad