Celebración de Pentecostés

Centro Misionero Verbum Dei de Sevilla - Granada

Este domingo 27 de Mayo, la comunidad de misioneras y discípulos de Granada ha venido para celebrar junto a la comunidad de Sevilla la fiesta de Pentecostés. Les ha acompañado el Vicario Episcopal de la Vicaría III de la Diócesis de Granada D. Juan Martínez Gutiérrez, a quien agradecemos mucho su sencillez, su cercanía, el cariño y la solicitud pastoral que nos ha manifestado.

   
   

Esta celebración de las dos comunidades conjuntamente ha sido una experiencia maravillosa de fraternidad y comunión. Ha sido experimentar nuevamente en nuestras vidas la fuerza del Espíritu Santo que reaviva y renueva nuestra vida personal y comunitaria.

Después de la alegría de tantos reencuentros, empezamos la jornada con la oración desde unas pautas dadas por nuestra hermana Andrea de la comunidad de Granada que nos introdujo en oración invitándonos a vivir la dignidad que nos da el Espíritu de ser hijos de Dios, hijos en el Hijo por obra y gracia del Espíritu Santo que es el que se ocupa de forjar en nosotros el rostro de Cristo y cambiar nuestra mente por la mente de Cristo. Esto es, ser hijos dejándonos guiar por esta voz amorosa que nos habla al corazón, dejando que Él sea nuestro maestro de vida interior, que cambie nuestros valores por los valores del Evangelio y nos haga vivir un cristianismo auténtico, gozoso y atractivo irradiando la luz de los dones del Espíritu en el mundo de hoy.

 

Seguidamente se prolongo la reflexión mediante la proyección de un PowerPoint que nos llevo a contemplar, a través de imágenes y música, la grandeza del don del Espíritu Santo presente en la Iglesia.

Continuamos en grupos para compartir nuestra experiencia de oración en torno al Espíritu Santo. Ha sido un compartir muy enriquecedor de unos con otros.
   

Después, la comida fraterna seguida de una pequeña pero animada fiesta, con actuaciones de los miembros de ambas comunidades, y el encuentro entre el equipo de fútbol “El Espíritu en Acción” y su eterno rival “El adversario”, perdiendo este último por goleada de 7 a 0 (un gol por cada uno de los dones del Espíritu con la fuerza viva de la Palabra de Dios).

   

Terminamos la jornada con una Eucaristía muy gozosa, experimentando por obra del Espíritu la alegría de ser hijos de Dios y por lo tanto hermanos.

   

Tras la Eucaristía llegó la hora de las despedidas (a los hermanos del Granada les esperaban tres horas de viaje). Por la duración, se notaba que nos costaba separarnos. Lo hicimos profundamente agradecidos por el esfuerzo que ha realizado la comunidad de Granada y prometiendo que la próxima vez sería allí el encuentro.