"Os envió de dos en dos delante de sí,

a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir" (Lc 10,1)

San Carlos, Costa Rica
 
Este tiempo de semana Santa, ha sido un tiempo de vivir con intensidad este deseo de Jesús, de llegar a todos esos lugares donde Él deseaba ir: "os envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir" (Lc 10,1). Fue un tiempo, sobre todo, de unirnos al esfuerzo de nuestra Iglesia Costarricense, de llegar a aquellos hermanos que se encuentran tan alejados, y que por lo tanto no pueden ser atendidos espiritualmente. Fuimos a dos zonas de Costa Rica: San Carlos y La legua de Aserrí. En cada uno de esos lugares visitamos dos pueblos, en si fueron cuatro pueblos que esperaban la Palabra del Señor.
 
 

A esos pueblos fuimos en total quince personas que con mucho entusiasmo acogimos la invitación de Jesús de anunciar se amor extremado.

"Nos amó hasta el extremo" (Jn 13,1) fue el lema, y el reto era vivirlo y anunciarlo con la vida y la Palabra. Para ello nos preparamos con anticipación con formaciones que nos fueron introduciendo en el sentido de estos días santos. Una de las más importantes preparaciones era asistir a un retiro de tres días de oración, el cual fue toda una experiencia de vida y conversión. La intención era continuar ese camino en el que somos no sólo espectadores, sino que intentamos ser fieles discípulos que están muy cerca del Maestro y que por lo tanto, optan por vivir sus mismos caminos de salvación.

 
La misión dejo en todos los que hemos ido, frutos abundantes, no sólo por lo que sembramos en esos pueblos, sino por lo que nos dejó toda esa vivencia a nosotros. Fue una doble conversión, ya que bien sabemos que el misionero no sólo es el que da, sino el que también, con ojos de fe, logra ver todo lo que Dios le da en cada persona, en cada gesto; y eso es lo que muchos concluíamos: "fuimos a recibir".
 
 

Después de esta misión, lo que les podemos decir es que no quedamos igual. Este envió nos ha dejado muchos frutos, que todavía vamos cosechando y que bien sabemos darán fruto a su tiempo. El deseo que ahora tenemos es seguir siendo enviados a esos lugares donde Jesús desea ir con el fin de que le conozcan y tengan vida.

Luz Elena Rojas S.

 
La legua de Aserrí, Costa Rica