Pascua 2007

Caracas, Guanare, Acarigua

 
Deseamos vivir al servicio de la Palabra a través de nuestros Testimonios
 

¡VEN ACÉRCATE! MÍRAME EN LA CRUZ. Estas palabras de Jesús nos conmovieron desde su grito de ¡Tengo Sed! La Pascua nos tocó entrañablemente la vida, definitivamente Jesús en este año 2007 nos introdujo en su mismo corazón apasionado para hablarnos El mismo en persona de su Amor extremo y vivo por cada uno de nosotros , por nuestro pueblo Latinoamericano y así nos acercamos desde las primeras horas, desde el jueves santo hasta el domingo de Resurrección.

Su invitación nos ha convertido en Testigos de la Vida del Resucitado : Ven acércate, Mírame en la cruz , ahora ya es nuestro compromiso, al ver con sus ojos la realidad de nuestra gente, hermanos que todavía siguen padeciendo injusticias, al ver el dolor de tantos que están hambrientos y sedientos de sentido, de la palabra de Dios. Aprender a contemplarle fue el reto, la llamada, como Familia Misionera Verbum Dei en esta zona del llano Venezolano y de la gran Capital de nuestra linda Venezuela. Fue maravilloso este año unir fuerzas y corazones con la familia Verbum Dei de Caracas y la familia Verbum Dei de Acarigua y Guanare para dejar que su paso por nuestras vidas hiciera nacer una nueva criatura, un nuevo discípulo y apóstol enamorado por su pueblo.

La invitación era a vivir todos la Pascua Familiar, hoy mas que nunca como respuesta a la situación de nuestro pueblo venezolano . Somos su esperanza en medio de este cambio político y económico. Creemos que el Verbum Dei en Venezuela es la respuesta humilde y eficaz que Papá Dios esta dando a cada uno de sus hijos, la alegría de Jesús Resucitado nos impulsa cada día a anunciar su palabra y ser testigos de su Amor. ¡Que paz siente el corazón al escuchar a Jesús, aprendiendo de El la entrega hasta el final por un pueblo que necesita cristos vivos, familias resucitadas llenas de la esperanza y fortaleza del Resucitado!

JULIA SILVA

Misionera Verbum Dei

 

MIRARÁN AL QUE TRASPASARON

Esta Pascua 2007 fue preparada con mucha ilusión desde la cuaresma, meditamos en nuestras oraciones personales aquello que invitaba el Papa Benedicto XVI: "Mirarán al que traspasaron" con la ilusión de contemplar a Jesús viviendo su pasión de amor y aprender de Él cómo vivir el sufrimiento propio y cómo acompañar el sufrimiento de todos aquellos que Dios nos confía.

La Pascua comenzó con un "Ven, acércate y contémplame en la cruz", haciendo la invitación a todos y cada uno de los presentes a introducirnos en esta experiencia de contemplar el misterio de Amor que se esconde detrás de la Pascua y de donde brota la Vida verdadera que anhelamos, la paz y la alegría que deseamos, la fe y la esperanza que vemos desfallecer a nuestro alrededor. Me impactó ver la sed de Dios tan grande que tiene nuestro pueblo, mucha gente quería ir a la Pascua , sobrepasamos el cupo del lugar y aún así hubo que decirle que no había lugar a aquellos que se decidieron a última hora. 

A nivel personal disfruté mucho, tanto de las actividades como de dialogar con las personas a nivel personal, realmente Dios pasa y sabe hablar a cada uno en su propio lenguaje; hablé con adolescentes, jóvenes y adultos, y cada uno de ellos escuchó una llamada de Dios desde su realidad. Lo que sí noté en todos fue la necesidad de un acompañamiento personal, la vida de Dios que nace en cada persona requiere de una comunidad que se comprometa a ayudarle a poner los medios para perseverar fieles a la luz que Dios nos regaló y a poner por obra su Palabra.

Me parece que se creó un clima de profundización que ayudó mucho a la gente, la actitud de la mayoría fue bastante contemplativa, prestaban atención durante las charlas, participaron activamente en los grupos de reflexión, se metieron en las distintas estaciones del vía crusis, del vía lucís... y el sábado en la tarde ya se veía el fruto: gente llena de alegría, una alegría auténtica, la alegría propia del paso de Dios que no deja el corazón indiferente sino que lo renueva por completo.

Para mí la Pascua fue un verdadero contagio de esperanza ante realidades muy fuertes que escucho cada día y a veces me dejan desconcertada. En el corazón me quedó resonando un "¡Ánimo!, yo he vencido al mundo" (Jn 16, 33) y la certeza de que "la esperanza no falla porque el amor de Dios ha sido derramado (y resucitado) en nuestros corazones". El paso de Dios dejó dos frutos en mí: una renovación en el Amor y el compromiso de contagiar la esperanza que nos da la resurrección, si experimentamos el poder de la Resurrección no podemos vivir desesperanzados, al contrario, tenemos esperanza de sobra para repartir.

Maria de los Ángeles Ortega

Misionera Verbum Dei

 

“Siento sed” En esta Pascua 2007, sentí que Jesús crucificado, desde la Cruz me gritaba Yeferson, “siento sed de tu vida, siento sed de que tu des, el amor que te estoy dando “…y mas que escucharle fue la experiencia de responderle ¿Cómo te puedo dar de beber Jesús?, le preguntaba en la oración: “entregando tu vida, entendiendo lo que siento, dando a conocer mi amor”, así me hablaba Jesús. Jesús me invitaba a acercarme a la Cruz y poder mirarle, contemplarle, escuchar que me llamaba por mi nombre y me decía que soy su discípulo amado.

También encontré en Jesús, ese gran amigo, que sí sabe darle valor a mi vida, un valor que nadie le sabe dar. “Vales el precio de mi sangre”, ese es el gran valor que Jesús le da a mi vida, el saber que Jesús dio su vida por mi, es una alegría que no me cabe en el corazón. Jesús muere por mi en la Cruz , ¡Que alegría me daba descubrir que no solo muere, sino que resucita!, vence la muerte y al acercarse al sepulcro de mi vida lo deja vacío porque también me resucitó a mi. Aunque tengo 17 años, Jesús cada día quiere resucitar en lo corazón, en mi vida.

Como experiencia de esta Pascua me quedo con un Jesús Resucitado, que cautiva y enamora mi vida con su grito de “Tengo sed”. Mamá Maria, fue la que me ayudo a vivir cada detalle de esta Pascua, fue ella la que me enseñó que si se puede servir a Jesús en el dolor, en la debilidad, me dejé acompañar por Ella en ese camino de cruz y pude festejar con Ella, el gozo de Jesús Resucitado. Mi deseo, es poder calmar la sed que Jesús resucitado, y como su discípulo le digo “Aquí Señor tienes mi vida, si de algo te puede servir, es tuya me la reglaste, quiero tu vida reproducir en mi y en aquellos hermanos que se viven como discípulos muertos”.

Yeferson Pérez

 

Ya desde días antes, iba preparando mi corazón para celebrar esta Pascua 2007. Lo que más me cautivó desde el comienzo fue su invitación a acercarme y contemplarlo en la Cruz y a pesar de haber vivido otras experiencias, nunca había valorado tanto lo que Jesús, hizo por mí y sigue haciendo. ¡Qué alegría tan grande acercarme a El y experimentar su amor y su misericordia! Había una voz interior que me invitaba a escuchar la voz de mí amado Jesús, sin embargo también reconocía mis enfermedades: miedos, heridas no curadas y en mi propia verdad, Jesús me decía, esta enfermedad no es de muerte. Con su Palabra Jesús me iba sanando y me invitaba a no tener miedo a nada ni a nadie, porque su amor es más fuerte que la muerte. Era muy bello valorar la vida en comunidad donde mutuamente nos vamos ayudando y animando a seguir dando testimonio de su amor, el cual llevamos grabado en nuestro corazón, somos SUS CARTAS VIVAS. Lo que más quisiera es que muchos hermanos puedan leer a través de mis gestos, actitudes, palabras, el Amor que Jesús desea hacer llegar a ellos. Jesús, tu sabes que me cuesta, pero ayúdame a esforzarme cada día para seguir este camino que tu me has marcado. Mamá Maria, también me acompaña con su humildad y sencillez.

Yelis Rodríguez

 

Desde hace un tiempo, mi corazón de joven inquieto, buscaba respuestas a preguntas y dudas. El viernes santo, percibí que era Jesús, quien me decía: ¡Ven, acércate, recuéstate en mi pecho!, ¡siente el latido de mi corazón por tu vida! Ese mismo día descubrí en la segunda estación del vía crucis, que yo también condeno a Jesús, en los hermanos, y hasta he sido motivo de división en mi familia. También experimenté la fuerza del mal en mi, no hacía lo bueno que quería hacer sino lo malo. Fue una llamada a vivir correctamente mi camino de fe, y Jesús me llamaba con más fuerza a recostarme en su pecho.

El último día me llenaba de alegría cuando Jesús nuevamente me confiaba la misión y me decía “A nadie tengo más que a ti”. Es bello entender que Jesús, sí necesita mi vida y que mi vocación no esta errada. Me invita a ser dador de su amor entregado y tengo la certeza de querer seguirlo, pero siempre recostado en su pecho, para que con su amor en mi vida yo no desmaye.

Jonás Pelayo

 

Esta Pascua fue diferente a otras anteriores, me dejo mucho que decir del inmenso amor de Dios por mi vida y por la vida de mis hermanos. Jesús dando el primer paso me dijo: “Ven, acércate mis brazos en la cruz te esperan”, con esa primera invitación me abrió el corazón para vivir una experiencia muy cercana. En esta pascua descubrí que Dios cuenta con mi vida, que soy única en el lugar que estoy, y escuché que me decía: “A NADIE TENGO MAS QUE A TI”, y pude entender que mi vida, dentro de mi miseria es súper - importante y única para Dios.

Ha sido una experiencia de escucha interior, de dialogo y contemplación, darme cuenta delante de quien estaba y que El reclama mi vida. Vi como toda la Pasión de Jesús, fue por salvarnos de nuestros pecados, y ahora Resucitado, sigue viviendo su pasión y gritando TENGO SED. Mirando esta humanidad, deshumanizada, violenta, insaciable, inconsciente, me pregunté: ¿Para esto entregó Jesús la vida? Y de allí nace el compromiso fuerte y grande de dar a conocer que ¡Jesús vive!, que no está muerto y que todo lo que pasa hoy en el mundo es porque muy pocos conocen esta noticia.

Quiero anunciar al mundo, pero empezando desde mi hogar, mi aula de clases, mi comunidad, siendo testigo de su Resurrección, que parece poco dentro de lo mucho que hay que anunciar, pero es mucho ante nada. Me encantó escuchar de Jesús, que El “dio su vida por mi, para que yo viva en abundancia”, abundancia de libertad, de amor, de paz, de unidad. No me quiere ver vivir sedentaria y egoístamente, es por eso, que mi mayor alegría fue saber que El cuenta con mi vida, dentro de lo que es mi vida y a partir de ese momento, solo le pedí que se pudiera encarnar en mi su amor, su dolor, su necesidad, para hacerme consciente cada vez más que Jesús hoy sigue teniendo sed y que necesita discípulos entregados y dispuestos a dar a conocer su Amor, y poder colmar su sed.

¿Cuál es mi mayor alegría?, Saber que Jesús está vivo dentro de mi y me dice: “No temas, Yo estoy contigo” Yo se que es difícil dar a conocer su amor pero no imposible por eso concluyo con esta frase como signo de respuesta a tanto amor recibido. AQUÍ SENOR, TIENES MI VIDA, SI DE ALGO TE PUEDE SERVIR, ES TUYA, ME LA REGALASTE , QUIERO TU VIDA REPRODUCIR EN MI .Gracias Padre bueno por regalarme esta experiencia.

Eliana Olivares

 

En esta Pascua de Resurrección he podido palpar muy de cerca el inmenso amor y perdón de Dios, como la única fuerza que me anima a ayudarle a reconstruir vidas. Reconocer su amor y su misericordia, me hace no tener miedo a los retos y sacrificios que se me presenten para propagar la fe.

Creo que si en verdad estoy resucitada, mi compromiso es con el hermano, ante el cual no puedo pasar de largo, sino ser luz para ayudarle a iluminar sus tinieblas. Si creo en el poder de su resurrección, Jesús seguir a su obra de transformación en mí. Como apóstol de Jesús, debo cuidar mi fe, cultivarla, luchar por mantenerla viva. Ante El me pregunto: ¿Cómo curar Jesús, tu costado abierto?, ¿Cómo lavarte Señor, todas tus heridas?, Acogiendo, Jesús, todos tus proyectos. Ayudándote Señor, a salvar vidas.

Xiomara Cavanerio

 

VEN ACERCATE, MÍRAME EN LA CRUZ.

Pascua, expresión de un Amor apasionado por nuestras vidas, que va más allá de los límites humanos marcando un camino de luz, de captar, de conocer el Amor en nuestras vidas. Esta es mi experiencia de pascua, un amor que en medio de lo que puede ser transición en este nuevo tiempo de mi vida misionera, deja claro el camino en el gozo y alegría de ser participe de su Resurrección.

Un amor que renueva en mi corazón el sentido de saber que Alguien paga precio de sangre por mi vida. Que mantiene la invitación constante para que le reconozca diciendo: VEN ACERCATE, con el que daba inicio de reconocer el grito de parte de Dios a la necesidad que ve en mi corazón y en nuestros corazones de que consigamos en El, el sentido y razón de nuestras vidas; de escucharle y vivir todo con El y en El; de reconocer en lo particular que sólo cuando junto a la cruz me encuentro, puedo escuchar de su cuerpo desangrado y sin fuerzas su susurro: Tengo sed de tu vida, de tu entrega, de tu alegría.

Un amor que pasa y deja huellas, que en la cruz me habla del extremo de amor y en su resurrección del poder que tiene en nuestras vidas. Un amor capaz de dar las fuerzas para empezar de nuevo, que levanta sobre sus hombros y me enseña un horizonte nuevo, que hace fiesta, que se hace luz en el caminar, en fin un amor consagrado por mi vida que me consagra en la gracia misma de hacerme parte de El. Un Amor que ama y por gratitud pone mi nombre.

El amor apasionado de Dios por mi vida, por esta humanidad toda es lo que cautiva, conmueve y me pone en pie para acoger este nuevo tiempo con la certeza de esa su llamada continua, grabada y sellada en mi corazón: A NADIE TENGO MAS QUE A TI, motivo único y suficiente para entregarle mi vida hoy.

Patricia Pacheco Armas

Misionera Verbum Dei

 

Mi experiencia de Pascua fue hacer un alto en mi vida y descubrir cuan necesitado está Dios de mi vida y cuánto lo necesito yo a El. Participar en la preparación de la Pascua me fue introduciendo y preparando el corazón. Al iniciar la Pascua , a través del cartel, pude entender que Dios me decía: “Mírame, contémplame en la cruz”, descubrí la mirada de un Padre misericordioso que me acogía con mucha con alegría, y me abrazaba. El en medio de su dolor, me ama, me perdona y me invita a contemplarle y esa contemplación me hacia dar pasos concretos en el perdón, salir de mi comodidad, ser generosa ante el hermano que me necesita.

Vivir intensamente el vía crucis, me hacía consciente de ¡cuánto había entregado Jesús, por mi!, y que yo aún lo sigo crucificando con mis malas actitudes. Yo le pido perdón a Jesús por tantos momentos que me he separado de El, y porque también yo le he clavado. Es muy doloroso para mi descubrirlo pero en medio de mi debilidad, sentía su mirada salvadora y sanadora, que no se detiene ante mi pequeñez. El tiene una mirada de futuro y me da la oportunidad de que yo deposite en El toda mi confianza. Sus ojos buenos y llenos de misericordia me animan a continuar y me invitan a seguir de su mano, en su compañía.

Jesús, mi amigo fiel a pesar de las dificultades, ha pasado por mi vida y me ha dejado una huella de salvación.

Danerys Aguin

 

Jesús, esta Pascua ha sido una vez más el grito de tu parte, que es posible vivir de otra manera, de que es posible vivir con coherencia, con libertad. Jesús en esta Pascua me ha animado el hecho que tú como hombre ya has sufrido todo lo que yo como hombre tengo que sufrir y muchísimo más.

La experiencia más especial de esta Pascua fue poder descubrir como viviste tú el camino de la cruz, y también cómo lo vivió María nuestra madre, porque a mí también me gustaría seguir y abrazar la cruz por amor. Le decía a Jesús: ayúdame a poder seguir insistiendo en tu camino sin desanimarme, porque ya tu, todo lo has sufrido y vivido por mi.

Alexander González

 

La Pascua es una experiencia que vivo por primera vez. Su primera invitación ¡Ven, contémplame en la Cruz ! y lo veía humillado y maltratado, herido por la salvación de mi alma y la del mundo entero. El Sagrario vacío el viernes santo me lleno de tristeza, y me hacia ver las veces que nuestros corazones están vacíos, sin Dios, porque vivimos a espaldas de Dios. El pecado nos deja en la oscuridad, pero Jesús resucitado es esa luz nueva que me llena y me invita a dar testimonio de vida, que no puedo callar, sino anunciar en todo momento. Cada día tengo que hacer un camino de conversión, porque Dios siempre me da la oportunidad de comenzar de nuevo.

Mireya Medoza

 

En esta Pascua me reconocí pecadora, sin derecho a juzgar al prójimo, y al mismo tiempo la experiencia de ser perdonada por Papa Dios y por eso capaz de perdonar. Es grandioso sentirse en sus brazos como niña recién nacida, con corazón limpio y puro para comenzar una vida nueva, mirando con esperanza una vida feliz. Me siento comprometida a dedicar mas tiempo a Dios, para agradecer todo el bien que hemos recibido en el hogar. Veo, que acompañada por Dios, puedo intentar la comunicación en mi, hogar, en mi familia. Se que todo lo que pueda hacer por mi Señor es poco, para agradecerle sus bendiciones a mi vida, mi hogar, mi familia.

Emma Escalona

 

Con el Lema que este año en la Pascua que vivimos las Comunidades de Caracas, Acarigua y Guanare “Ven acércate mírame en la Cruz ” encontré la invitación a acercarnos, a redescubrir el amor de un Dios que se las juega todas para que tengamos su vida, su esperanza, su amor entre nosotros. La alegría fue experimentar de nuevo, que es verdad que cuando te acercas, El vuelve a dar a tu corazón el amor que necesita para seguir amando, entregándose y comunicando la vida a todos. Especialmente en el momento de celebrar la Vigila , cuando íbamos en procesión con las pequeñas velas encendidas, era experimentar, que una sola luz no puede iluminar mucho en la oscuridad, pero muchas y unidas forman una llamarada de luz para muchos. Después en la fiesta de resurrección donde vivíamos ese estallido de gozo resucitado era experimentar en todo el grupo que estábamos (110 personas) ese estallido de alegría que brotaba de dentro y una persona que en un momento tenía al lado me dijo: “La resurrección es como esa continua fiesta en el cielo” Sí es fiesta, porque aunque pasamos por la muerte en muchos momentos, podemos experimentar el gozo y la alegría de resurrección que nos hace testigos de un amor nuevo. Con la fuerza de este amor podemos seguir caminando cada día cada momento con la certeza que el amor que se entrega con alegría y esperanza ya no muere nunca.

Marina Peña

Misionera Verbum Dei

 

Por segunda vez asistí a la Pascua de Resurrección en Barinitas, con mi Comunidad Verbum Dei. ¡Que alegría la experiencia de Jesús resucitado!, la viví con mas intensidad. Tenía muchos años en que no participaba de una fiesta en que todo fuera alegría y gozo, bailando, cantando, saltando, riendo, orando, compartiendo con mis hermanos de comunidad la celebración gozosa de la Resurrección de Jesús.

Una experiencia muy fuerte era darme cuenta que en mi corazón guardaba un resentimiento contra mi madre, porque nunca había sido cariñosa conmigo, ni con mi hermanita y la llamada a cambiar de actitud, no diciendo que perdonaba, porque no tengo nada que perdonar a ese ser que me dio la vida, para que pueda vivir.

Dios me ha dado muchas cosas y ha sido tan poco lo que yo le he dado, que debo trabajar más por su Reino. Como mujer puedo ser como una de las mujeres, que viviendo el gozo de la resurrección, hicieron participes a los hermanos. Debo ser multiplicadora de esa misión que Jesús nos confió, con mi testimonio de vida. Jesús venció la muerte, El está vivo en el Sagrario, en la Eucaristía y en medio de nosotros por medio de su Espíritu.

Dora de Lenis

 

Para mi la Pascua fue una experiencia maravillosa ya que tuve la experiencia de la resurrección de Jesús en mi. Hoy mas que nunca Jesús me invita a trabajar de lleno en su proyecto, me hace ver que yo soy importante para El. Así es que hoy, Señor, me pongo en tus manos para que seas tu quien me vaya llevando por ese camino en la fisión dónde debo ser luz y hacer brillar tu rostro en los hermanos, para que ellos también resuciten.

  Maria Felicia

 

Primero antes que nada te quiero dar las gracias Papá por haberme invitado y haber sentido tu voz que grita por dentro: ¡Ven hija acércate no tengas miedo aquí estoy!. Me marcó mucho cuando te crucificaron y en una dinámica que poníamos unas cartulinas que decían por qué hoy te crucificamos: envidia, apariencia, superficialidad me di cuenta que eso me lo decías a mí, te crucifico cuando vivo así. También sentí una gran paz interna, sentí Papá que tu me quitaste una gran carga que llevaba adentro. También me gustó el ambiente de las personas que vivimos la Pascua : no miraban como ibas vestida, no te criticaban, sino que lo que sentí fue una unión de familia, donde yo nunca lo he sentido en mi familia. Yo Papá Dios te necesito, porque yo Papá Dios tengo sed de ti. Y tú Papá despertaste algo en mí. Es como un globo mi corazón que está lleno de aire y así me quiero mantener inflado. VIA CRUCIS

Isormary Marazzato 15 años (Primera Pascua que vive en Convivencia)

 

La Pascua fue para mí una experiencia nueva de reencuentro con Jesús. Me llenaba de alegría ver allí a tanta juventud reunida, porque esto muestra que hay semilla fresca que nosotros como adultos debemos cuidar y abonar, para que cada vez la cosecha sea más fructífera. A nivel personal cada una de las charlas me dejo mucha enseñanza. Me marcó mucho el tiempo que el sagrario estuvo vacío, porque me hizo reflexionar las veces en que he permitido por mi actitud que Jesús no esté en mi vida. ¡Es tan necesario tenerlo en nuestro corazón!

Tener la confianza que si todo lo hacemos con Jesús y desde Jesús, nuestro hacer y nuestro decir tiene que estar bien, porque en el diálogo con El, recibimos la luz que necesitamos.

Lo vivido allí fortaleció mi resurrección porque desde que llegué lo realizo todo con entusiasmo y la certeza que este es el camino que Jesús me tenia marcado para servirle. Jesús me ha hecho más disponible en la misión, más fraterna en mi hogar y lugar de trabajo. Mi propósito es cuidar que lo que estoy viviendo no decaiga, que busque ayuda si corriera peligro y ver en Maria ese ejemplo a seguir en la fidelidad y la constancia.

Lotida Pérez

 

Desde antes de empezar la Pascua, resonaba en mi corazón esa frase del canto que dice “A Nadie tengo más que a ti” y esa era mi ilusión: escuchar a un Jesús que me decía cuento contigo, te necesito.

El lema “Ven, acércate contémplame en la cruz” me ayudaba a ver la realidad tan cercana a mi alrededor, ver a ese Cristo crucificado en mis hermanos, en cada uno de mis ambientes familia, trabajo, universidad. Un Jesús que ponía su esperanza en mi y que por eso me llevó a la Pascua, un Jesús que me necesita allí donde estoy y que conoce el deseo profundo de mi corazón de darlo a conocer en medio de mis debilidades o infidelidades.

Se me quedaba grabado en el corazón cuando papá Dios me decía “Te he rescatado, te he llamado por tu nombre, tu eres mío” (Is. 43,1) Yo le pedía que me rescatara de todo aquello que me hace esclava, que me oprime, que me liberara de todos esos esquemas que a veces me hago, del miedo porque siento que muchas veces el miedo, el orgullo, la rebeldía me secuestra. Era creer que el padre podía rescatarme porque lo ha hecho antes y ahora también podía hacerlo, si me acercaba a El a través de Jesús crucificado. Experimentar el abrazo y el beso de Papá Dios que con ternura y misericordia venía a rescatarme, que aunque estaba lejos el se conmovía, sentía compasión por mi al verme secuestrada. Un abrazo y un beso que añoraba, que necesitaba, que buscaba, que mi corazón reclamaba quizás porque me había alejado, porque no me acercaba a contemplarle allí en la cruz, a palpar su amor. Cuanto valora el padre mi vida que vuelve a pagar por mí.

Que grande que Jesús no saca cuentas y por eso me invitaba, acércate para que palpes mi amor por ti, incondicional, sin límites. Un amor que lo sabe todo, que sabe cuales son mis anhelos y deseos, que sabe que quiero seguirle aunque a veces me aleje o me pierda. Y mi respuesta ante esa llamada es quiero seguirte, así con lo que soy y lo que tengo, a mi edad, porque así tu me has llamado.

Que alegría poder resucitar con Cristo, experimentar la resurrección, el gozo interior, la salvación, Jesús ha pasado y me ha demostrado con su resurrección que la muerte no tiene poder, que las dificultades no tienen poder, que su amor, su perdón, su misericordia son mas grandes que cualquier otra cosa. Si Cristo ha resucitado y me ha resucitado también puede hacerlo con mis hermanos. La invitación era a permanecer en la alegría porque El esta vivo, El ha resucitado y estará conmigo todos los días hasta el fin de la historia, por eso debo anunciarle allí donde vaya y asi ser testigo de su resurrección.

Mirtha Canelón