Espiritualidad
 

Fuentes de Espiritualidad

 
Itinerario Espiritual del VD
 
 
 

El término espiritualidad es utilizado en la actualidad desde muy distintas perspectivas. Para algunos indica un viaje individual hacia Dios tratando de responder cuestiones relacionadas con el sentido de la vida, la práctica de la virtud, la trascendencia; para otros es sinónimo de devoción particular, de camino. Se habla de “tener una espiritualidad”, indicando relación personal con Dios.

“Espiritualidad”, deriva del griego “enthousiasmos”: estar inspirado, ser poseído por Dios (Theos), sentirse lleno por medio de un éxtasis profético o poético. Los latinos tomaron la idea de “inspiración” y utilizaron “spiritus” del verbo spirare (respirar), sugiriendo también la idea de la fuente de la vida y haciendo alusión a la acción de Dios llenando la existencia del hombre con el aliento de su ser. Los cristianos adoptaron este término, proponiendo la filosofía del “brillo divino”, del fuego interior que nos empuja y nos conduce a la acción, aquello que nos motiva, nos vivifica, nos hace seguir...

El término “espiritualidad” en relación a los fundadores de órdenes religiosas o instituciones eclesiales, los presenta como ventanas abiertas al Evangelio desde la diversidad de los dones del Espíritu y se refiere a la peculiar perspectiva desde la cual, estos hombres y mujeres del Espíritu, contemplan y plasman el Evangelio. "Espiritualidad" viene a significar "espíritu" o estilo de vida.

Para el cristiano, se trata de la “ vida espiritual” y expresa el deseo de vivir, toda su realidad humana con autenticidad y profundidad, según vaya indicando el Espíritu Santo. La vida espiritual es un camino o proceso de santidad y crecimiento, que se traduce en actitudes de fidelidad, generosidad y compromiso vital de totalidad.

La expresión "vida espiritual" o "espiritualidad", indica "vivir y caminar según el Espíritu" (Gal 5,25; cfr. Rom 8,9) que equivale a "vivir en Cristo" (Col 3,3; cfr. Gal 2,20); no a un simple proceso mental de interiorización, sino a unas arraigadas actitudes que comprometen todo el ser humano.

La vida espiritual conlleva el proceso o camino que sigue la acción del Espíritu, partiendo de la llamada de Dios (vocación), a través del diálogo con Él (oración) y de un itinerario de continuo "éxodo" (conversión, crecimiento). Así, avanza, por la construcción del Reino de Dios (misión), hacia la meta: la recapitulación de todo y de todos en Cristo (comunión).

Mediante este proceso, el corazón se va unificando con los criterios, escala de valores y actitudes de Cristo, de tal manera que por el bautismo (configuración con Cristo) y la vida teologal -vida de fe, esperanza y caridad-, el cristiano es conducido a la madurez de la personalidad humana según las virtudes y dones del Espíritu Santo .

La espiritualidad apostólica del Verbum Dei, hace referencia a la vivencia comunitaria del don del Espíritu Santo, que modela y forja la personalidad del apóstol, su forma de vivir y realizar la misión, sus actitudes diarias, sus opciones, sus relaciones en todos los ámbitos.

En esta introducción nos referimos a: J. ESQUERDA BIFET, “Espiritualidad”, en: Diccionario de la Evangelización; y R. RAIMNOD, Espiritualidad de la orden de San Agustín.

 

 

 

 

 
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