Vivir en el mundo, sin ser del mundo.
Participar de todas las familias, sin ligarse a ninguna.
Participar de todos los sufrimientos.
Ser el confidente de todos los secretos.
Curar toda clase de heridas.
Ir de los hombres a Dios para llevarle sus dones y plegarias.
Volver de Dios a los hombres trayendo la esperanza y el perdón.
Tener un corazón ardiente de caridad.
Un corazón fuerte como el broce en medio de del vicio.
Enseñar a perdonar. Consolar y curar. Bendecir siempre.
Lacordaire
Sea esta mi vida Señor.
Motivo del recordatorio de su primera misa solemne (22 de diciembre 1962) que Jaime llevaba siempre en su breviario.