Misión Verbum Dei
 
Por la Palabra
 
Rasgos de la Misión
 
Espíritu Primera Comunidad
 
Transformación social
 
 

Misión en la Iglesia

Tradicionalmente la Iglesia entiende su tarea misionera desde tres ámbitos diferenciados según sea la aplicación apostólica de ésta: la misión profética, la misión litúrgica y la misión caritativa o la acción social. Tales son los tres grandes capítulos de la acción eclesial. Aunque sea un poco estructurante y sus límites no sean tan precisos, puede ser interesante hacer una lectura de nuestro carisma desde esa visión para poderlo definir más y para saber sus potencialidades y también sus límites.

Este servicio a la Palabra de Dios, a la celebración litúrgica y a la acción caritativa y social es compartida por todos los cristianos que, desde el bautismo, son investidos como sacerdotes, profetas y reyes. No obstante, El Espíritu Santo suscita comunidades que centran su atención en una o en la integración de algunas de estas vocaciones.

El carisma Verbum Dei estaría enmarcado dentro de la vocación profética de la Iglesia. En dicha dedicación centra toda su atención y actividad y la hace exclusiva y excluyente: Nos dedicaremos exclusivamente al ministerio de la Palabra significa que no podemos dedicarnos a las mesas, como símbolo de la vocación sociocaritativa, ni a bautizar, como símbolo de la vocación sacerdotal y litúrgica.

La institución profética nacida en el antiguo testamento y responsable de anunciar los designios de Dios es continuada en el Nuevo por los apóstoles, de los que son paradigmáticos los discípulos de Cristo y el apóstol de la gentes, Paulo de Tarso que dirá de si mismo: “He sido constituido heraldo, apóstol y maestro”.

Esta vocación tiene como características propias las expresadas en la formulación de Hch 6,4: la oración y el ministerio de la palabra.

El Espíritu Santo está suscitando en la actualidad muchos grupos que tienen como centro de sus carismas la Palabra de Dios como fuente de inspiración de toda su actividad y de su misión. Nunca como hoy la Palabra de Dios ha estado tan al alcance de todos los cristianos y nunca como hoy se ha hecho de ella motivo de lectura, de reflexión, de inspiración, en definitiva de orientación de la vida en todas sus dimensiones.

El Verbum Dei ora con ella: la lee, la medita, la asimila, la vive, la anuncia y la enseña a vivir y anunciar. No son pocas las horas de oración, de contacto con la Palabra que pasa a lo largo de los días y ellas preanuncian un contenido y una urgencia de su anuncio y de su vivencia.

El ministerio de la Palabra en el Verbum Dei está orientado a la perseverancia de las personas: acompaña la evolución de esa Palabra en la persona amparándola, transformándola, encaminándola y proyectándola en actividades apostólicas.

El ministerio de la Palabra está marcado por ese anuncio, por la predicación de la Palabra , por la formación y por el acompañamiento para que esa Palabra produzca el máximo fruto en aquel que la recibe.

La predicación de la Palabra es, junto con la oración, la actividad principal de la comunidad por la que manifestamos y cumplimos nuestro servicio de amor a nuestros hermanos. Una predicación que nace de la oración, que se realiza en oración y que provoca oración en las personas que escuchan. Una predicación que anuncia y denuncia, que seduce y convierte, que provoca y que forma.

La predicación Verbum Dei puede estar proferida desde innumerables púlpitos entre los que se destaca el de la relación personal, las convivencias y retiros, en la liturgia de la Palabra de las celebraciones comunitarias, las escuelas de la Palabra y de apóstoles, en la orientación de la oración y de otras actividades formativas.

La formación de apóstoles, de personas capacitadas para desarrollar la misión con el máximo de dedicación y de entrega, personas fieles y felices, “capaces de instruir a otros” es el objetivo de nuestro servicio de la Palabra. No procuramos tanto sembrar la Palabra solamente, sino formar sembradores de la Palabra y a ese fin van encaminadas no pocas de nuestras atenciones cotidianas de acompañamiento de las personas. Aquí, la predicación está orientada a la formación vivencial e integral de las personas, provocando un crecimiento gradual en su vocación.

No se acaba ahí el alcance y la aplicación de la Palabra por medio de la predicación. La revisión de vida, la dirección espiritual, evaluaciones diversas, los diálogos fraternos, son ambientes privilegiados para ese ministerio. Toda predicación orienta espiritualmente a las personas pero lo hace de una manera singular cuando el contexto es de apertura, de confesión y de sinceridad expresa, rasgos éstos esenciales en las actividades antes mencionadas.

Es importante subrayar por los tiempos que corren, la importancia de la Palabra predicada en el foro de la comunicación social a la que el Verbum Dei no está nada cerrado ni lo siente como adverso. Son varias las experiencias que se están haciendo en la actualidad que confirman lo dicho y que abren buenos precedentes para un futuro próximo.

Nuestro servicio de la Palabra está encaminado a convocar o formar “pueblos de Dios”, o comunidades o familias de fe que expresan visiblemente el Reino (el amor de Dios trinitario y la unidad de los cristianos en la fe), y una nueva sociedad transformada por la Palabra.

Finalmente, no podríamos dejar de nombrar “la palabra escrita” como otra forma privilegiada de servir la Palabra y que ha sido y es, aunque tímidamente, muy utilizada en la Fraternidad.

 

 

 Copyright © Fraternidad Verbum Dei