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Formando Apóstoles
El objetivo de su acción apostólica y misionera apunta a formar apóstoles de entre todas las gentes. Es misión dirigida, en primer lugar, a llevar a las personas al conocimiento vivencial de Dios y del Evangelio como fuente de vida y, desde allí, pretende contribuir en la madurez de la vocación bautismal. Busca que cada cristiano realice su llamada desde los caminos de la oración, de la conversión diaria, de un estilo de vida evangélico y desde una vivencia apostólica plena. Para alcanzar este fin, y siguiendo el modelo de los Doce Apóstoles y de S. Pablo, nos dedicamos a tiempo completo al anuncio de la Palabra de Dios y a la creación de fraternidades de vida evangélica y evangelizadoras. Con el deseo que la Palabra de Dios pueda llegar al máximo de personas y en las situaciones vitales más diversas, formamos “escuelas de apóstoles” donde aprendemos juntos a escuchar la Palabra , encarnarla en la vida y compartirla con nuestros coetáneos. Estas escuelas pretenden ser una colaboración cualificada para las Iglesias locales en la formación de agentes de pastoral, catequistas, y evangelizadores en los distintos ámbitos. Esta forma de realizar la misión constituye uno de los aportes específicos a las Iglesias diocesanas y a la Iglesia universal. La labor misionera de la Fraternidad se desarrolla siempre en colaboración con la pastoral de evangelización de cada diócesis donde nos encontramos, especialmente en la pastoral juvenil, en la pastoral universitaria, en la formación de laicos, en la colaboración con la vida consagrada y misionera de la diócesis. Un aporte característico lo constituyen la predicación de ejercicios espirituales y retiros para pesonas de los distintos estados de vida y el trabajo de la Rama de Matrimonios en la pastoral familiar. |
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