"Matrimonios Verbum Dei"

Los matrimonios renovaron
votos

¡Felicidades!

Crónica en formato de Word.

               LOS MATRIMONIOS RENOVARON  VOTOS

                   

 

Después de unos días de retiro en los que profundizamos en ORACIÓN nuestra IDENTIDAD y nuestra PERTENENCIA a la Fraternidad Misionera Verbum Dei, en una celebraciÓn muy familiar, el domingo 30 de Diciembre –fiesta de la Sagrada Familia- renovamos nuestros votos un grupo de 9 matrimonios y 4 personas, miembros de la Rama de Matrimonios Misioneros en México, algunos de los cuales harán D. M. votos perpetuos el próximo verano.

 

                                    

 

En continuidad con los Ejercicios del verano, con la predicación de Luís Vivó y Martina González, hemos vivido una breve pero rica jornada de cercanía con DIOS-AMOR que se hace hombre y que por pura gracia, nos llama a colaborar con nuestra pequeñez y pobreza, en su plan de salvación.

 

                                     

 

Cuando un matrimonio, una familia...experimenta la plenitud del Amor de Dios y mira al mundo, descubre cuántas personas y familias se viven sin amor, sin gozo, sin paz... NO ES POSIBLE QUEDARSE INDIFERENTE.

 

Vemos nuestra vida y nos damos cuenta que apenas tenemos “cinco panes y dos peces” para dar de comer a una multitud, pero confiamos nuestra vida en las manos de Dios para que la bendiga, la consagre y la haga suya.

 

 

¡Oh, misterio del amor de Dios! Podemos hacer nuestra la expresión: “¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?”

 

                                            

 

En realidad las palabras no alcanzan para expresar esa experiencia, por eso ¿cómo negarse a la invitación de Dios a entregarle nuestras vidas?

 

                                            

 

Que un matrimonio se consagre a Dios, para colaborar en su obra “a tiempo completo” hoy, en los inicios del tercer milenio a muchas personas no sólo les parece “novedoso”, a más de alguno le resulta “descabellado” o difícil de entender.

 

                                          

 

Nosotros, como nuestra Madre del cielo, somos los primeros sorprendidos “¿cómo será esto?”; aún estamos en los primeros pasos y hay mucho camino por andar, pero con una certeza: si la obra es de Dios, NO HAY NADA QUE TEMER, QUE SE HAGA EN NUESTRAS VIDAS, NUESTROS MATRIMONIOS, NUESTRAS FAMILIAS SU VOLUNTAD.

 

(Ángeles y Gabriel)

 

 

 

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