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    Cuando pasas cerca de las “ofertas”, rebajas”, “2X1”, o los días M, R, Z o F, parece que es una llamada a la locura:

     - ”deja todo y vente”
.

     ¿Por qué será que se ven tan atractivas, hasta el punto de hacer olvidar las penosas cuotas que se “roban” sutilmente el salario que, de por sí, ya es corto para cubrir todas las necesidades y responsabilidades?

El consumismo en nuestro tiempo, ha ido desarrollando de tal forma el “marketing” que casi llega a convertirse en una especie de “conductismo” del más clásico estilo “estímulo-respuesta”.

     El hambre de los sentidos a la que asistimos hoy nos hace profundamente vulnerables a cada anuncio o reclame publicitario. El vacío que deja la carencia afectiva en el corazón, necesita ese estímulo constante que es la “voluble caricia de los sentimientos”.

     ¿Quíen puede decir que nunca se compró algo para paliar o acallar un poco la pena, la angustia, el desánimo, la rabia? Un chocolate, una polera nueva, un lápiz...algo para “querernos”, porque hay un Reflejo profundo que se activa en esa fuerte sensación de tener “PODER ADQUISITIVO” aunque sea por un segundo.

     Hay algo de una compensación deseada en “abrazar entre las manos” ese ALGO recién adquirido o saborear lentamente nuestra última compra.

     Todos hemos sido un poco marionetas del consumo...en mayor o menor medida, y solo reconocer las experiencias de LIBERTAD que la vida nos ha brindado nos dará luz interior para discernir entre lo pasajero y lo duradero y fuerza para salir de esa cadena de confort, consumo y en últimas por que no reconocerlo “ de apariencia”.

     La libertad interior se ha asomado a la vida de todos, no conoce estratos ni clases, ni edades. A veces se asoma en la alegría inesperada de una ocasión en que somos capaces de reírnos de nosotros mismos. Otras veces ha salido a nuestro encuentro cuando hemos “saltado fuera de nuestra rutina” y nos hemos acercado a los otros sin “protocolos”. Para algunos quizás fue en unas misiones, en un acto solidario.. en fin. Ahí sale algo de nosotros que normalmente esta como escondido en lo profundo, no controlado, no robotizado... Quizás también hemos descubierto esa libertad en un ir a acampar, en el contacto con la naturaleza, que habla de la grandeza de Dios y descomplica...

     Sobre todo cuando el salir del confort y la instalación nos hace salir del individualismo y descubrir que no estamos solos, y encontrarnos capaces de compartir, dar y recibir.


     En fin.

     Solo probando el SABOR de la LIBERTAD por dentro, el corazón irá sabiendo discernir y elegir. La voluntad se irá fortaleciendo para optar por romper las cadenas del consumo y entrar en la aventura de ir a la raíz de las situaciones y no a buscar compensaciones y alegrías pasajeras que nos dejan a merced del consumo.

Alicia Gómez
Misionera FMVD

 

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¿EL CONSUMISMO ES UN CONDUCTISMO?
¿Consumimos para vivir o viceversa?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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